“Ha llegado el vino nuevo, esencia pura y presente del Padre"

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LA PALABRA CADA DÍA

II Semana. Tiempo Ordinario. Año I

Lunes, 16 de enero del 2023

Color: BLANCO/AZUL/VERDE

21 de enero: NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA

Primera lectura: Heb 5, 1-10
Lectura de la Carta a los Hebreos

Hermanos: El sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. A causa de ellas, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo. Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama, como en el caso de Aarón. Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino Aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»; o, como dice en otro pasaje: «Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec». Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna, proclamado por Dios Sumo Sacerdote según el rito de Melquisedec.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 109, 1.2.3.4
R/. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec
Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies». R/.
Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro; somete en la batalla a tus enemigos. R/.
«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, desde el seno, antes de la aurora». R/.
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec». R/.

Evangelio: Mc 2, 18-22
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.” Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Palabra del Señor


“Ha llegado el vino nuevo, esencia pura y presente del Padre"
Los fariseos preguntan a Jesús por qué sus discípulos no ayunan como lo hacen los seguidores de Juan. En el actuar de Jesús nos ocurre lo de siempre: ante los cambios nos pudiéramos resistir, molestar y sentir que debemos proteger lo que valoramos. Estos hombres simplemente están protegiendo lo que para ellos es “su verdad”. Sin embargo, se han quedado estancados en tradiciones basadas en rituales externos, en espera de un salvador y en el seguimiento de la Ley. Sus expectativas e ideas sobre “el salvador” han sido tronchadas por la llegada de un siervo totalmente alejado de sus perspectivas.
El Hijo de Dios ha irrumpido volteando las tradiciones y las observancias de los ritos de la Ley que han servido para marginar a la gran mayoría. Ha llegado el vino nuevo, esencia pura y presente del Padre. Ya las vestiduras trasnochadas del tiempo – los paños viejos – deben ser totalmente cambiados por la novedad de la buena noticia. Los parches – remiendos – no encajan en esta nueva manera de vivir el Reino. La fermentación del vino nuevo rompe los odres (envase de piel para guardar el vino o el aceite). Éstos ya no pueden retener la novedad del mensaje: se caen los velos para que todos vivamos la alegría, esperanza, liberación, amor, perdón, compasión y misericordia. Este vino atenta contra la comodidad de las tradiciones y los rituales. No son capaces de adecuarse a una nueva mentalidad: la del Dios siervo encarnado.
Hoy, una vez más, se engrandece la pequeñez del laico, Jesús. Sin ser sacerdote es alabado por ser el “sumo Sacerdote”, el que “Dios ha engendrado”, el que sabe alegrarse, llorar, gritar y sufrir sin “arrojarse honores”.
Oremos para que nuestros ministros sacerdotes sirvan desde la novedad del vino nuevo. Que puedan convertirse diariamente en puentes (pontífices) entre Dios y el pueblo. Que nosotros, también bautizados por el mismo Espíritu y la misma agua, podamos también ser “humus” – tierra – para que otros puedan transitar firmemente hacia Dios y hacia los hermanos. Vino nuevo, odres nuevos… vida nueva, esperanza renovada… silencio profundo, escucha sin pretensiones ni prejuicios… nacimiento y muerte… camino y caminante… humildad y amor hasta el extremo. Jesús, vino y pan para saciar el hambre y sed del mundo, es la gran novedad.

(Guía mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍