Glorifica al Señor, Jerusalén

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LA PALABRA CADA DÍA

XXX Semana. Tiempo Ordinario

“¿Es lícito curar los sábados, o no?”

Viernes, 3 de noviembre del 2023

Color: VERDE o BLANCO

Primera lectura: Rom 9, 1-5
Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos

Hermanos: Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante en mi corazón, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según la carne, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 147, 12-13.14-15.19-20
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.
Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. R/.
Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio: Lc 14, 1-6
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los maestros de la Ley y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?» Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: «Si a uno de ustedes se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?» Y se quedaron sin respuesta.

Palabra del Señor


“¿Es lícito curar los sábados, o no?”

El Evangelio de hoy nos presenta uno de los tantos momentos en que Jesús es espiado maliciosamente por los letrados y fariseos que buscaban la oportunidad de acusarlo. Buscaban la forma de tenderle una trampa para poder “quitarlo del medio”.
Jesús, que un sábado entra a la casa de un fariseo a comer, se encuentra con un hombre enfermo, necesitado de salud, y “dirigiéndose a los maestros de la Ley y fariseos, preguntó: ¿Es lícito curar los sábados, o no?”. Nos sigue narrando la lectura que ellos “se quedaron callados”. No tuvieron respuesta a tal interrogante. Jesús entonces tocó al enfermo, lo curó y lo despidió. Llama la atención en este pasaje que el enfermo no habló ni pidió nada y aparece en la casa de “uno de los principales fariseos” de la ciudad. Este fariseo debía ser un “hombre de prestigio”.
¿Por qué callaron los maestros de la Ley?
Porque su hipocresía quedaría al descubierto. Ellos sabían y entendían el trasfondo de la pregunta que les hizo Jesús y no estaban dispuestos a concederle que la vida ha de estar por encima de toda ley. Si decían que no se ganarían el repudio de la gente. Si decían que sí se les caería el plan macabro contra Jesús. Por eso callaron.
Ahora viene la pregunta para ti (y para mí también): Con HONESTIDAD, ¿con quién y por qué te identificas en este pasaje? ¿Con los maestros de la Ley? ¿Con los fariseos? ¿Con el enfermo? ¿Con Jesús mismo?
Compártele en silencio tu respuesta al Señor “que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti”.
¡Cuántos de nosotros estamos necesitados de que Jesús nos toque y nos cure nuestras dolencias materiales y espirituales! ¡Cuántos estamos como el enfermo de este pasaje que sin decir palabra Jesús lo curó porque “no ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, ¡te la sabes todas” (cfr Sal 138,4)!
¿Cuál es la “hidropesía” en mi familia que Cristo quiere curar?
La hidropesía no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma (de) que algún órgano de nuestro cuerpo no está funcionando bien. ¿Qué no está funcionando bien en mi familia? ¿Cómo está nuestra relación con los demás miembros de mi familia? Los padres ¿estamos formando bien a nuestros hijos “según las enseñanzas del Señor”? ¿Qué puedo hacer mejor? ¿Cómo está nuestra relación como familia con Dios?
Vivamos la HONESTIDAD EN LA VIDA FAMILIAR, y ojalá que como familia podamos responder todas las interrogantes que aquí hemos planteado.
¡Qué la Santísima Virgen María, en su advocación de Las Mercedes, rompa toda cadena que nos impida vivir la unidad y la paz en nuestro seno familiar! ¡Así sea!

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13)✍