Félix te da de tu pan.

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Félix Bautista va a tu casa, toma un pan que hay en tu mesa. Empieza a comer. Antes de terminar, llega una bocina, le pide la mitad del pan.
La bocina se va con su pedazo para su casa. Mientras tanto, Félix se come el pan tuyo en tu casa, y te permite que comas de las migajas que se le caen de la boca.

Al otro día, la bocina habla de lo bondadoso que fue Félix con el dueño del pan. Y el que comió las migajas que cayeron al suelo le da gracias a Félix por ser bueno con él, majestuoso y virtuoso.

Recuerda, lo que Félix te da NO es de su bolsillo, es de SENASA y el barrilito y riqueza acumulada como funcionario y legislador, que viene de TU bolsillo, tus impuestos. No tengo evidencia de que sea ladrón, así que es cuánto.

Insultame, pero no me quitas la razón. PUNTO.