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Esa mujer tuya y mía

Esa mujer tuya y mía

Por: Juan C. Benzán

1
Vetusto aliado que me inspira,
esa mujer que está contigo
también sigue siendo mía,
cuídala sin prejuicio ni ironía,
sin ningún maltrato ni castigo,
exento del hastío y de la ira.

2
¡Ella es una sublime luna nueva!
Confidente al umbral de la noche
gime deferente a la luz del día,
no sabe de versos y ama la poesía,
tiene labios de Venus y rostro de Eva.

3
¡Ámala y cuídala sin ningún reproche!
¡Disfrútala como yo lo hago todavía!
No marchites su jardín de flora nueva.
Quiérela mucho que ella es un encanto
encarnado en el alma de una mujer…
4
¡Es un monumento de entrega y ternura!
¡Un paraíso de delicias e ingente dulzura!
En su cuerpo de diosa otea el placer,
perecen todas las briznas del ocaso;
no habita el agravio ni el desencanto,
gravita el firmamento en su regazo.
5

Disfrutas su sensualidad aliado excelso,
y viajas con ella al cosmos del paraíso;
que en su alcoba jamás aparque el hastío,
y aleteen sobre las alas de vuestro amorío,
pasión, devoción, delirio y fuego intenso.
Que en la escarcela de su regazo tuyo y mío
oteen los instantes en que vive contigo,
y las horas memorables vividas conmigo.

6
Quiérela aliado, que ella es un encanto
encarnado en el cuerpo de una mujer.
¡Es un monumento de entrega y ternura!
¡Un paraíso de delicias e ingente dulzura!
En su recalzo de diosa instila el placer,
languidece la oscura ínfula del ocaso,
no habita el agravio ni el desencanto.
¡Ella carga el firmamento en su regazo!
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.
Prof. Juan C. Benzán
San Juan, R.D.

Categorías: Locales
admin:
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