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“En el Señor encontramos solución a nuestras necesidades” (Mc 17, 22-17)

LA PALABRA DIARIA

Lunes, XIX Semana. Tiempo ordinario

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Color: VERDE o ROJO

9 de agosto de 2021

Feria o Memoria Libre: Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), Virgen y Mártir

Primera lectura: Dt 10,12-22
Lectura del libro del Deuteronomio
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, ¿qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma, que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien. Cierto: del Señor son los cielos, hasta el último cielo, la tierra y todo cuanto la habita; con todo, sólo de sus padres se enamoró el Señor, los amó, y de su descendencia los escogió a ustedes entre todos los pueblos, como sucede hoy. Circunciden su corazón, no endurezcan su cerviz; que el Señor, su Dios, es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, fuerte y terrible; no es parcial ni acepta soborno, hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al forastero, dándole pan y vestido.
Amarán al forastero, porque forasteros fueron en Egipto. Temerás al Señor, tu Dios, le servirás, te pegarás a él, en su nombre jurarás. Él será tu alabanza, él será tu Dios, pues él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto. Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y ahora el Señor, tu Dios, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.»

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 147,12-13.14-15.19-20
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén
Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.
Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. R/.
Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio: Mt 17, 22-27
Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes.
Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Su Maestro no paga las dos dracmas?» Contestó: «Sí.» Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños.»
Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.»

Palabra del Señor


“En el Señor encontramos solución a nuestras necesidades” (Mc 17, 22-17)
En la primera lectura, Moisés habla a los israelitas de la grandeza de Dios. Este discurso es dado luego de que el pueblo se había hecho una figura para adorarle y vemos cómo Dios, sabiendo lo que han hecho, decide perdonarlos cuando Moisés intercede por ellos. Es en ese contexto que Moisés expresa lo que Dios requiere del pueblo: “Que temas al Señor tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, que guardes los preceptos del Señor tu Dios y los mandatos que yo te mando hoy, para tu bien”.
Así mismo, el Señor nos muestra su compasión cuando acudimos a Él en arrepentimiento de nuestros pecados y nos perdona. El pueblo israelita se movía por la ley, sin embargo, el mandamiento de Dios sigue siendo el mismo: “Circunciden el corazón y no sean tercos”. Debemos reconocer nuestra terquedad ante el Señor y amarlo y servirlo en todo. También habla de la compasión que tiene para el forastero, para la viuda, para el huérfano. Esa misma compasión de Dios nos muestra en nuestras vidas cuando le hemos reconocido como Dios al darnos cuenta de su gran amor.
En el evangelio vemos un ejemplo de la compasión de Jesús hacia los hombres ante la petición que le es hecha a Pedro de pagar el impuesto del templo. Jesús le hace ver a Pedro que Él es hijo de Dios, que el templo es de su Padre que está en los cielos, sin embargo, para no escandalizar a esa gente, Él envía pagar el impuesto con indicaciones claras: “Ve al lago, echa el anzuelo, al primer pez que pesques, le abres la boca y hallarás una moneda de plata con la cual pagarás tu impuesto y el mío”. Jesús aquí nos muestra cómo tiene cuidado de los suyos; no solo pagará su impuesto (aunque no era necesario) sino que también pagará el de Pedro.
Cuando estamos con Dios y confiamos plenamente en Él, podemos esperar que nos presente soluciones a nuestras necesidades. La imagen de ir a pescar y que del primer pescado que pique, debe abrir su boca y tomar una moneda de plata, nos habla de la grandeza de nuestro Dios, de cómo nada se le escapa, de que es soberano, de que todo está a sus pies. Pero también nos habla de nuestra obediencia. Él podía hacer que apareciera esa moneda sin involucrar a Pedro, pero decide involucrarlo y darle la oportunidad de ser testigo de su grandeza, de su poder.
¿Cómo responderemos entonces? El Salmo nos da la indicación: glorificándolo, alabándolo con nuestras vidas. Finalmente, reconocer que con nuestra obediencia también nosotros seremos testigos de su cuidado y su grandeza.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

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