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LA PALABRA CADA DÍA
XXVI Semana. Tiempo Ordinario
“Ayúdanos a servir con humildad”
Sábado, 4 de octubre del 2025
Color: BLANCO
Primera lectura: Ba 4,5-12.27-29
Lectura del Libro de Baruc
Ánimo, pueblo mío, que llevas el nombre de Israel. Los vendieron a los gentiles, pero no para ser aniquilados; por la cólera de Dios contra ustedes los entregaron a sus enemigos, porque irritaron a su Creador, sacrificando a demonios y no a Dios; se olvidaron del Señor eterno que los había criado, y afligieron a Jerusalén que los sustentó. Cuando ella vio que el castigo de Dios se avecinaba dijo: «Escuchen, habitantes de Sion, Dios me ha enviado una pena terrible: vi cómo el Eterno desterraba a mis hijos e hijas; yo los crie con alegría, los despedí con lágrimas de pena. Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos. Si estoy desierta, es por los pecados de mis hijos, que se apartaron de la ley de Dios. Ánimo, hijos, griten a Dios, que el que los castigó se acordará de ustedes. Si un día se empeñaron en alejarse de Dios, vuélvanse a buscarlo con redoblado empeño. El que les mandó las desgracias les mandará el gozo eterno de su salvación».
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 68,33-35.36-37
R/. El Señor escucha a sus pobres
Mírenlo, los humildes, y alégrense, busquen al Señor, y revivirá su corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo, el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas. R/.
El Señor salvará a Sion, reconstruirá las ciudades de Judá, y las habitarán en posesión. La estirpe de sus siervos la heredará, los que aman su nombre vivirán en ella. R/.
Evangelio: Lc 10,17-24
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Él les contestó: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren: les he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no se harán daño alguno. Sin embargo, no estén alegres porque se les someten los espíritus; estén alegres porque sus nombres están inscritos en el cielo».
En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar».
Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ven ustedes, y no lo vieron; y oír lo que oyen, y no lo oyeron».
Palabra del Señor
“Ayúdanos a servir con humildad”
Baruc nos revela el profundo amor de Dios por su pueblo. Contrastado con la desolación provocada por la ingratitud de quienes fueron amados, cuidados y formados por Él. A pesar de haber recibido tantas bendiciones, el pueblo se dejó seducir por los placeres y abandonó el amor de Dios. Se apartaron de sus mandamientos, de sus caminos. Esto trajo la tristeza de Jerusalén. Pero Dios no busca destruir, sino corregir por amor.
Todos estamos llamados a reconocer la gloria de Dios. La misión comienza con la alabanza, y continúa con el testimonio. Nuestra mayor victoria no está en vencer al enemigo, sino en la certeza que nuestros nombres están escritos en el cielo. El poder viene de Cristo, no de nosotros. Dios revela sus secretos a los sencillos, ellos comprenden lo que los sabios no logran ver.
Demos gracias al Señor por darnos su gracia como fuerza y escudo. Ayúdanos a servir con humildad, no buscando poder, sino alegrándonos por ser parte de tu Reino. Amén.
(Guía Litúrgica)
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13)✍

