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Ningún atentado contra institucionalidad del poder judicial, lo que YENNY BERENICE en sus pronunciamuento es una verdad que todo el mundo conoce.
El sistema de Justicia dominicano tiene jueces que dictan sentencias alegres, suaves, benignas e inversamente proporcionales con los hechos punibles que juzgan.
No es solo YENNY BERENICE que las critica y ataca, es la sociedad en su conjunto que nos sentimos defraudados por las decisiones del poder judicial, en los casos en los cuales el pueblo espera sanciones ejemplares, pués envuelven hechos sobre corrupción, lavado de activos, narcotráfico, los cuales constituten un cáncer en nuestra sociedad.
Es de suponer que el sistema judicial está para imponer justicia y castigar a los delincuentes, los de arriba y los de abajo, eso es lo que espera el pueblo dominicano.
Como ejemplos concretos que abalan lo que aqui decimos, están las sentencias del Caso Tucanos, la del Caso Odebreht, la del caso Omsa, la del caso Paya, entre otras.
Esas sentencias contribuyen a perpetuar la impunidad, al tiempo que estimulan la corrupción a todos los niveles en nuestro país.
Delinquir se ha convertido en una actividad lucrativa, en un negocio jugoso en nuestro país.
La conducta alegre de algunos jueces incentiva a nuestra juventud a involucrarse en actividades ilícitas, no ayuda a rectificar conductas, invita a corromperse. Pués al fin y al cabo las sanciones son leves y otras veces, ni siquiera sanciones reciben.
Ojala superemos ese escoyo que tiene al pueblo dominicano atrapado, pues los políticos y luego funcionarios publicos se llevan en sus bolsillos el producto del crecimiento económico, impidiendole al Éstado inversión social en los sectores más deprimidos económicamente.
Por ahí andan ciudadanos que nunca han tenido empresas, no son terratenientes, no se han sacado el loto y rampoco han tenido cargos relevantes en el Estado, sin embargo tienes dinero a montones, se han hecho ricos de la noche a la mañana, cubiertos por la impunidad, pues nadie los investiga para determinar la procedencia de sus cuantiosos bienes… Tenemos una sociedad complice.

