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Continúa sin concretarse el plan de Medio Ambiente para aprovechar el pez diablo

admin 4 min de lectura 45
Continúa sin concretarse el plan de Medio Ambiente para aprovechar el pez diablo

LA VEGA.– Convertir el pez diablo, una especie invasora que se reproduce en ríos y lagunas del país, en harina de pescado para utilizarla como fertilizante orgánico y suplemento alimenticio para ganado es el propósito del proyecto que impulsó el Ministerio de Medio Ambiente junto a la organización People for Development (AVSI República Dominicana), con financiamiento y acompañamiento técnico de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).

La iniciativa busca darle un aprovechamiento productivo a una especie que afecta los ecosistemas acuáticos y la actividad pesquera, debido a su rápida reproducción y a la competencia que representa para otros peces de valor comercial. En lugar de limitarse a retirar los ejemplares de los cuerpos de agua, el proyecto plantea incorporarlos a un proceso de transformación que también pueda generar ingresos para las comunidades que viven de la pesca.

La experiencia piloto se desarrolló en el Refugio de Vida Silvestre Laguna Saladilla, en la comunidad de Carbonera, Montecristi, con participación de pescadores, agricultores y ganaderos. El proceso contempló la captura de los ejemplares, su separación de otras especies comerciales y su traslado a un centro comunitario acondicionado con equipos para cocerlos, secarlos y molerlos.

De acuerdo con el procedimiento documentado durante la experiencia, los peces se hierven durante unos minutos y luego se colocan sobre plataformas para secarlos al sol durante aproximadamente 48 horas. Después se introducen enteros en una trituradora que los convierte en harina. Según los datos publicados sobre el proyecto, unas cuatro libras de pescado permiten obtener alrededor de una libra de producto.

La harina resultante fue sometida a análisis de laboratorio y distribuida en muestras entre ganaderos de la zona para evaluar su utilización como suplemento animal y abono orgánico. La propuesta también contempla aprovechar los residuos del procesamiento para elaborar un fertilizante líquido. El producto no fue concebido para sustituir la alimentación habitual del ganado, sino para complementarla.

El proyecto tuvo una duración de diez meses y procuró que la comunidad pudiera desarrollar una cadena productiva alrededor de la captura y transformación del pez. Sin embargo, su continuidad depende de que los pescadores puedan organizar la recolección, mantener la producción y encontrar vías para comercializar la harina. La experiencia de Montecristi, por tanto, no significa que el modelo esté funcionando de manera generalizada en todas las provincias afectadas.

En julio de 2026, la directora de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, Marina Hernández, explicó que se contemplaba extender el aprovechamiento a otras localidades y que se buscaban recursos para adquirir maquinaria que permitiera ampliar el procesamiento. Entre las zonas mencionadas figuraba el río Camú, en La Vega, donde técnicos de la institución habían realizado inspecciones y establecido contactos comunitarios.

La espera en La Vega

Pese a esos planes, el proyecto todavía no se ha materializado en La Vega. En declaraciones recogidas por N Digital, el pescador Félix Frías aseguró que continúa esperando la visita de las autoridades a los lugares donde realiza sus jornadas de captura para coordinar la incorporación de su trabajo a la iniciativa.

Frías explicó que sigue enfrentando la proliferación del pez diablo con recursos propios, sin recibir salario ni financiamiento del Gobierno. Aunque considera que ha conseguido controlar su presencia en algunos puntos donde trabaja, reconoció que no es posible exterminarlo de los ríos donde ya se ha establecido.

Como parte de sus jornadas, el pescador recorre las riberas para localizar las cuevas que construye la especie y destruir los nidos donde deposita sus huevos. También captura ejemplares adultos y los retira del agua; algunos son entregados a residentes que aprovechan su carne para preparar alimentos.

El trabajo implica gastos de combustible, transporte y colaboración de otras personas, que Frías asegura cubrir por cuenta propia y, ocasionalmente, con pequeñas contribuciones de seguidores. Sus recorridos también se han extendido a otros puntos, como Nagua, el río Yaque y canales de la región del Cibao. 

La situación deja pendiente que Medio Ambiente precise cuándo llevará el modelo de aprovechamiento a La Vega, qué equipos y recursos estarán disponibles y cómo se integrará a los pescadores que ya realizan labores de captura. Mientras tanto, en el río Camú, Frías continúa con sus jornadas sin el respaldo institucional que esperaba.

Elmer Feliz