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Miles de cubanos salieron este viernes a las calles de La Habana desde primeras horas de la mañana para participar en una marcha convocada por el Gobierno en rechazo a la acusación presentada en Estados Unidos contra el exlíder cubano Raúl Castro. La concentración tuvo lugar en la Tribuna Antiimperialista José Martí, situada frente a la Embajada estadounidense en la capital, bajo el lema “Raúl es Raúl”.
La Embajada de EE. UU. en La Habana había advertido el jueves sobre la realización de la protesta y alertó de posibles afectaciones en la zona, como desvíos de tráfico, mayor presencia policial y dificultades de acceso a su sede desde la noche anterior. La legación informó sobre estas medidas a través de un mensaje publicado en redes sociales.

A la manifestación asistieron trabajadores estatales y altos funcionarios del Gobierno cubano. Entre ellos destacó el presidente Miguel Díaz-Canel, quien fue uno de los primeros dirigentes en rechazar públicamente la acusación contra Raúl Castro. El mandatario publicó en redes sociales imágenes de su presencia en el acto y expresó su respaldo al exgobernante con mensajes en defensa de la Revolución y del histórico líder cubano.
Raúl Castro no estuvo presente en la protesta. Sin embargo, dos de sus hijos, Alejandro y Mariela Castro Espín, acudieron al acto junto a otros representantes del oficialismo.
La acusación presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos señala a Raúl Castro como uno de los presuntos responsables del derribo, en 1996, de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate. El incidente ocurrió cuando Castro ocupaba el cargo de ministro de Defensa de Cuba y dejó un saldo de cuatro fallecidos, entre ellos tres ciudadanos estadounidenses y un residente permanente. Por estos hechos, Washington lo acusa de conspiración para matar ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato.
Cuba calificó la acusación como una acción política y defendió a Raúl Castro
Tras conocerse la acusación, Díaz-Canel aseguró que se trata de una acción política sin base jurídica. También afirmó que responde a la frustración de Estados Unidos frente a la postura de Cuba. El presidente sostuvo además que el caso forma parte de una estrategia para justificar una agresión contra la isla. Asimismo, defendió el derribo de las avionetas al calificarlo como una acción de “legítima defensa”.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, también rechazó la acusación y participó en la manifestación celebrada este viernes. En redes sociales, calificó el proceso como una acusación “infame y fraudulenta”. También dijo que el acto fue una muestra de respaldo a Raúl Castro y a la Revolución cubana.

Rodríguez aprovechó además para denunciar las sanciones económicas, el embargo, las medidas de presión y el cerco energético impuestos por Estados Unidos contra Cuba, al considerar que han causado daños a la población cubana y a las familias de la isla. El canciller vinculó estas acciones al endurecimiento de las tensiones bilaterales tras la captura en enero del presidente venezolano derrocado Nicolás Maduro, considerado hasta entonces uno de los principales aliados de La Habana.
El ministro ya había reaccionado el miércoles a la acusación contra Raúl Castro y la calificó de “farsa”. También aseguró que busca justificar mayores acciones contra Cuba. Rodríguez reiteró que Cuba no renunciará a su derecho a la legítima defensa. Además, reafirmó el respaldo del Gobierno a Raúl Castro y su compromiso con la defensa de la patria, la Revolución y el socialismo.

