Artículo de Actualidad: La economía de San Juan; ¿En prosperidad o en retroceso?
La economía de San Juan da señales confusas, y esa confusión es peligrosa.
Por un lado, se instalan nuevas cadenas de supermercados y se vende la idea de un crecimiento pujante. Por otro lado, se pierden empleos, quiebran negocios y no se crean nuevas fuentes de ocupación que frenen el éxodo de los jóvenes sanjuaneros hacia otras regiones.
Para muchos, la llegada de esas cadenas no es desarrollo. Es un simple espejismo. No favorece a los productores locales, porque se suplen de suplidores de otras regiones con los que tienen contratos por años. No compran en San Juan. No dinamizan la economía del valle, que se cree ser el granero del sur y del país, ya sin serlo.
EL GOLPE A LOS COMERCIOS LOCALES
La instalación de estas cadenas ha mermado las ventas de los comercios tradicionales hasta en un 60%, poniendo en alto riesgo su supervivencia.
Y en materia de empleo, el truco es peor. Como las nuevas cadenas ofrecen mejores condiciones salariales, lo que se ha producido es una simple transferencia de empleados ya capacitados de los colmados y supermercados locales hacia las nuevas tiendas. No hay creación neta de empleos. Solo sustitución. En materia de empleo, no existe un impacto positivo real.
LOS BANCOS SE VAN. LA ECONOMÍA AVISA.
Otra realidad inocultable es que dos importantes bancos del país han cerrado sus operaciones en San Juan. Cuando la banca se retira, no es por capricho. Es porque la actividad productiva se reduce, porque la rentabilidad del valle se cae a pedazos. Es el termómetro más cruel de la crisis.
EL CASO GOLDQUEST: 400 FAMILIAS EN EL AIRE
Con relación al cierre de operaciones de la empresa Goldquest, la minera que, por falta de información y desconocimiento sobre su propuesta de operación ambientalmente sustentable, y que gran parte de la población rechaza, esta empresa ha dejado a cerca de 400 personas sin empleo e impedido que cerca de RD$50 millones pesos mensuales, se muevan en la economía local. Eso agrava la situación económica de la provincia.
En las comunidades de la zona norte, las principales beneficiarias de esos empleos, la situación es precaria. Sus caminos están extremadamente deteriorados y sus ingresos por el suelo, generando tensiones sociales y profundizando su estado de extrema pobreza.
Como dicen los comunitarios: “O vienen en nuestro auxilio desde el gobierno, como prometieron, o el gobierno tiene que permitir que la empresa Goldquest intervenga esos caminos y continúe el proceso de estudio de impacto ambiental que determine la factibilidad o no del proyecto, para que mientras tanto las comunidades puedan sobrevivir a la sequía y a la crisis”.
EL PROYECTO SABANETA: OTRA PROMESA EN EL AIRE
Otra acción que se ha tratado de implementar es el llamado Proyecto Sabaneta, que pretende reducir las áreas deforestadas, que son casi el 90% del total de la cuenca del río San Juan.
Pero este proyecto también ha dejado a los agricultores esperando. Les prometieron plantas de café y aguacate y la conformación de brigadas para siembra y mantenimiento, y las comunidades se han quedado esperando. La EGEHID, que se supone pondría los recursos por ser la empresa que se beneficia de los servicios ambientales que ofrece la cuenca, no ha cumplido. Los productores se han quedado como “el perico en la estaca”, o como decimos los dominicanos, “oliendo donde guisan”, sin plantas y sin brigadas.
LA PREGUNTA QUE DUELE
Ante esa realidad, y sabiendo que San Juan tiene cerca de un 62% de su población por debajo de la línea de pobreza, nos preguntamos:
¿Será posible diversificar su matriz de producción y aprovechar los recursos naturales existentes, sin dañar el ambiente, pero favoreciendo a su gente?
¿Cuenta San Juan con una estructura de poder económico y de influencia social que mire esa realidad y busque soluciones colectivas y no individuales? Porque históricamente, unos pocos se han beneficiado de todas las acciones y facilidades que los gobiernos han tratado de implementar en el valle.
San Juan necesita sensatez, espacios de diálogo y apertura a nuevas vías de desarrollo, porque la situación actual es confusa, los medios de producción resultan insuficientes y la pobreza no espera.
Porque, como dice el viejo refrán: solo de pan vive el hombre cuando le falta el pan.
