Alerta sanitaria en Norteamérica: Gusano barrenador obliga a reforzar controles fronterizos

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La reaparición del gusano barrenador del Nuevo Mundo en Estados Unidos ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias y del sector ganadero de Norteamérica, luego de que se confirmaran casos de la plaga en Texas, un estado clave para la producción pecuaria del país.

La detección del parásito llevó a la activación de protocolos de emergencia por parte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), mientras que Canadá decidió imponer restricciones temporales al ingreso de ganado y otros animales procedentes de Texas para evitar la propagación de la enfermedad.

El primer caso fue identificado en un ternero de tres semanas en el condado de Zavala, cerca de la frontera con México. A partir de ese hallazgo, las autoridades establecieron una zona de control sanitario, restringieron el traslado de animales y reforzaron la vigilancia epidemiológica en la región.

El gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) es una mosca cuyas larvas invaden heridas abiertas y se alimentan de tejido vivo. Esta característica la convierte en una de las plagas más dañinas para la ganadería, debido a las graves lesiones que provoca en bovinos, equinos, ovinos, caprinos y otras especies.

Aunque Estados Unidos había erradicado la plaga hace más de 60 años mediante programas de control biológico, el avance del insecto desde Centroamérica y México ha aumentado el riesgo de nuevos brotes en la región.

Como parte de las medidas de contención, el USDA aceleró la liberación de moscas estériles, una estrategia utilizada históricamente para reducir la reproducción del insecto. Además, equipos especializados realizan inspecciones continuas en ranchos y áreas cercanas al foco detectado.

La respuesta también tuvo repercusiones internacionales. Canadá anunció la suspensión temporal de la importación de animales que hayan permanecido en Texas durante las tres semanas previas a su ingreso al país. La medida afecta principalmente al comercio de ganado, caballos y otras especies susceptibles a la infestación.

La industria ganadera observa con preocupación la evolución del brote debido a la importancia económica de Texas, considerado el principal productor de ganado de Estados Unidos. Un aumento de los casos podría generar mayores restricciones comerciales y costos adicionales para los productores.

Las autoridades sanitarias insisten en que no existe riesgo para los consumidores de carne ni para la seguridad alimentaria, ya que los sistemas de inspección permiten detectar animales afectados antes de que ingresen a la cadena de producción.

Mientras continúan las labores de vigilancia y control, los organismos de salud animal mantienen la alerta para evitar que el gusano barrenador vuelva a establecerse de forma permanente en territorio estadounidense.

AGENCIA