A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos

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LA PALABRA CADA DÍA

XXVI Semana. Tiempo Ordinario

“Para nuestro Señor todos somos iguales”

Miércoles, 2 de octubre del 2024

Primera lectura: Éx 23,20-23a
Lectura del Libro del Éxodo

Así dice el Señor: «Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado. Respétalo y obedécelo. No te rebeles, porque lleva mi nombre y no perdonará tus rebeliones. Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo digo, tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios serán mis adversarios. Mi ángel irá por delante».

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 90,1-2.3-4.5.6.10-11
R/. A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos

Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti». R/.
Él te librará de la red del cazador, de la peste funesta. Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas te refugiarás. R/.
Su brazo es escudo y armadura. No temerás el espanto nocturno, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que se desliza en las tinieblas, ni la epidemia que devasta a mediodía. R/.
No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. R/

Evangelio: Mt 18,1-5.10
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?». Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: «Les aseguro que, si no vuelven a ser como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque les digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial».

Palabra del Señor


“Conocer las Sagradas Escrituras es conocer al Hijo de Dios”

Así como el éxodo del pueblo de Israel hacia la tierra prometida, nosotros tenemos el nuestro para salvar nuestras almas. En aquel tiempo al pueblo escogido de Dios, en su caminar se les presentaron muchas dificultades a través del desierto caluroso durante el día y frio por las noches. Pero el problema no era solo de temperatura, sino también de falta de alimento y agua, y el peligro del camino por los ataques y persecuciones de sus enemigos.

También a nosotros, en el paso por esta vida, se nos presentan innumerables dificultades que muchas veces nos hacen dudar de la presencia de Dios. Enfermedades, muertes de familiares, pérdida de empleos, problemas económicos, y, como el pueblo de Israel, también caemos en pecado.
Muchas veces nos vienen pensamientos que nos hacen creer que nuestra solución está en mejorar nuestra situación económica, o alcanzar posiciones de poder en nuestros empleos. Creemos que esto soluciona todo, y muchas veces hacemos hasta lo imposible para obtener dinero y posiciones, sin importar qué hacemos para conseguirlo y es ahí cuando caemos en pecado grave, como hurto, injuria, ofender, desacreditar o atentar contra la buena reputación, honor y el buen nombre y dignidad de otras personas. Todo con tal de conseguir posiciones altas en el lugar donde laboramos y en la sociedad en general.
Nos olvidamos que nuestra salvación está en nuestras manos en la medida que cumplamos todo lo que nos enseñó Jesús: amar. Oremos y pidamos al Señor que nos dé la fortaleza para continuar sin perdernos en el camino que Él ha trazado para nosotros.
En medio de nuestras pruebas y dificultades recordemos que, así como el pueblo de Israel tuvo que confiar en la guía divina para atravesar el desierto, nosotros también debemos mantener nuestra fe firme en Dios. La adversidad puede ser una oportunidad para crecer en nuestra espiritualidad y fortalecer nuestro carácter, si nos aferramos a la esperanza que Cristo nos ofrece.

Palabra del Señor


“Conocer las Sagradas Escrituras es conocer al Hijo de Dios”

Ser grande, tener dominio sobre los demás, tener poder, ser jefe… es la aspiración de muchos. Jesús desarticula esos deseos de sus discípulos, pone a un niño, indefenso, sin la malicia de algunos adultos, sin la experiencia de los expertos, pero con la candidez y dulzura necesarias para agradar a Dios. En vez de estar buscando puestos y prebendas, se ha de buscar el agradar a Dios de palabra y de obras. Quien habla bien de Jesús y en su nombre realiza signos y prodigios, debe tener nuestra cooperación por el éxito de misión. Luego esa misma persona no puede ir hablando mal de quien en su nombre realizó el bien.
Concluimos el mes de la Biblia. San Jerónimo cuya memoria celebramos hoy, por encargo del Papa se dedicó a traducir la Biblia al Latín vulgar, es decir a la lengua más usada en ese momento. La Iglesia ha sido un guardián fiel de las Sagradas escrituras, recomienda su lectura con un acompañamiento cercano de expertos. Meditar y orar con ella es necesario para todo cristiano. Conocer las Sagradas Escrituras es conocer al Hijo de Dios que se encarnó y se hizo hombre. Abre tu Biblia y comienza a leerla. Dios te impulse y anime a conocer, amar y transmitir su Palabra.

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍