“Es en Dios que encontramos las respuestas y el agua que brota desde las profundidades del alma humana".

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LA PALABRA CADA DÍA

I Semana. Tiempo Ordinario. Año I

“Es en Dios que encontramos las respuestas y el agua que brota desde las profundidades del alma humana"

Viernes, 13 de enero del 2023

Color: VERDE

21 de enero: NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA

Primera lectura: Heb 4, 1-5.11
Lectura de la Carta a los Hebreos

Hermanos: Temamos, no sea que, estando aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de ustedes crea que ha perdido la oportunidad. También nosotros hemos recibido la buena noticia, igual que ellos; pero el mensaje que oyeron de nada les sirvió, porque no se adhirieron por la fe a los que lo habían escuchado. En efecto, entramos en el descanso los creyentes, de acuerdo con lo dicho: «He jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso», y eso que sus obras estaban terminadas desde la creación del mundo. Acerca del día séptimo se dijo: «Y descansó Dios el día séptimo de todo el trabajo que había hecho.» En nuestro pasaje añade: «No entrarán en mi descanso.» Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso, para que nadie caiga, siguiendo aquel ejemplo de desobediencia.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 77, 3.4bc.6c-7.8
R/. No olviden las acciones de Dios

Lo que oímos y aprendimos, lo que nuestros padres nos contaron, lo contaremos a la futura generación: las alabanzas del Señor y su poder. R/.
Que surjan y lo cuenten a sus hijos, para que pongan en Dios su confianza y no olviden las acciones de Dios, sino que guarden sus mandamientos. R/.
Para que no imiten a sus padres, generación rebelde y pertinaz; generación de corazón inconstante, de espíritu infiel a Dios. R/.

Evangelio: Mc 2, 1-12
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaúm, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la Palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados». Unos letrados, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: ¿«Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?» Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué piensan eso? ¿Qué es más fácil: ¿decirle al paralítico “tus pecados quedan perdonados” o decirle “levántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que vean que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados…» Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa». Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual».

Palabra del Señor


“Es en Dios que encontramos las respuestas y el agua que brota desde las profundidades del alma humana"
Hoy se nos habla del descanso, del perdón y de la curación. El escritor del libro de los Hebreos rememora los eventos del pueblo caminando por el desierto hacia la tierra prometida. Esta gente no ha perseverado en la relación íntima con el Dios de la liberación Las quejas, las dificultades, las críticas y los conflictos le han nublado y oscurecido el camino. No son capaces de experimentar el gozo desde la vida ni pueden percibir la felicidad total encontrada en el Espíritu. Sus corazones se han desviado y tropiezan sobre las mismas piedras.
A nosotros nos ocurre lo mismo: nos alejamos del reposo que nos ofrece Dios, prefiriendo caminar guiados por lo pasajero. Nos abrimos a los ruidos externos y no permitimos que el silencio cree las condiciones más adecuadas para que podamos abrirnos a la experiencia de la gracia. Caemos en vacíos existenciales y somos arrastrados por nuestros propios desiertos: nuestras heridas, sentimientos, pensamientos, emociones y prejuicios. Pero podríamos salir del estancamiento y ayudar a apartar del estancamiento y desamparo a otras personas.
Cuatro amigos se esfuerzan, rompen barreras, se trepan a un tejado para abrir un hoyo y, así, depositar ante los pies del maestro, Jesús, al amigo paralizado. Son los esfuerzos de cuatro hombres que trasladan y mudan al amigo de su estancamiento. Jesús permite ser encontrado con lo paralizado, lo extraviado, lo perdido.
Este encuentro no hace referencia a una tierra prometida material. Es un encuentro que nos hace descansar en el Reino del Cristo. Es en Dios que encontramos las respuestas y el agua que brota desde las profundidades del alma humana. Dentro de cada persona podemos recibir el perdón y la sanación de nuestras historias. En ti y en la comunidad se suscita una fuerza compasiva que contribuye a experimentar experiencias íntimas, perdonadoras, restaurativas y activas de Dios. Nuestro Dios estuvo, está y siempre estará con y para cada uno. Descansemos en su amor, en su compasión, su perdón y en su eterna misericordia. Suscitemos acciones encaminadas a conducir al encuentro con Jesús, el amor verdadero.

(Guía mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍