VERSOS BLANCOS PARA MIS NIÑAS AUSENTES: JUAN C BENZÀN.

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VERSOS BLANCOS PARA MIS NIÑAS AUSENTES


Aún estoy aquí hijas mías;
naufragando en la agonía
de este absurdo laberinto,
hilvanando las añoranzas
que juntos esculpimos;
la lejanía abre una herida

y se me deprecia la vida…

II
Aquí vivo y muero cada día
párvulos de mis entrañas,
gravitando entre las sombras
que oscurecen mis mañanas,
feneciendo en el desprecio

de esta eterna melancolía.

El estiaje sepultó mi primavera.
¡Vuestra ausencia es una hoguera!
Ya no hay alegría en mi existencia
y la felicidad es sólo una quimera.
Es triste el cántico de mis versos,

no tengo la ternura de sus besos.

Por las muecas absurdas de la vida
o las vicisitudes adversas del destino,
llevo abiertas cicatrices en la herida,

y un océano de tristeza en el camino.

Inmerso en la nostalgia de los años
añoro la llegada de sus quince abriles,
con el amor filial que nos profesamos,
la canción sutil que juntos bailamos,

cuando "mis niñas se hacían mujer".

Después, al término del bachillerato
y los estudios en las aulas del colegio,
vuestra partida en aras de la profesión;
el amor sagrado que inhibe sacrilegio,

y que forjamos con gran fe y devoción.

Por las muecas absurdas de la vida
o las vicisitudes adversas del destino,
llevo abiertas cicatrices en la herida,
y un océano de tristeza en mi camino…