"Mi yugo es suave y mi carga ligera" (Mt 11,30).

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LA PALABRA CADA DÍA

II Semana. Tiempo de Adviento

"Mi yugo es suave y mi carga ligera" (Mt 11,30)

Miércoles, 7 de diciembre del 2022

Memoria Obligatoria: San Ambrosio, Obispo y Doctor de la Iglesia

Color: BLANCO

Primera lectura: Is 40, 25-31
Lectura del Libro de Isaías

«¿Con quién pueden compararme, ¿quién es semejante a mí?», dice el Santo. Alcen los ojos a lo alto y miren: ¿quién creó aquello? El que cuenta y despliega su ejército y a cada uno lo llama con su nombre; tan grande es su poder, tan robusta su fuerza, que no falta ninguno.
¿Por qué andas hablando, Jacob, y diciendo, Israel: «Mi suerte está oculta al Señor, mi Dios ignora mi causa»? ¿Acaso no lo sabes, es que no lo has oído? El Señor es un Dios eterno y creó los confines del orbe. No se cansa, no se fatiga, es insondable su inteligencia. Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 102, 1-2.3-4.8 y 10
R/. Bendice, alma mía, al Señor

Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R/.
Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. R/.

Evangelio: Mt 11, 28-30
Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, exclamó Jesús y dijo: «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán su descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor


"Mi yugo es suave y mi carga ligera" (Mt 11,30)
El pasaje del evangelio es muy consolador, pues, Jesús nos llama a descansar en él, en aquellos momentos en los cuales nos sentimos angustiados, desalentados o hasta amargados (¡aunque un cristiano nunca está amargado, la amargura no viene de Dios!). Jesús nos conduce al reposo en Dios. Él es, ciertamente, exigente, porque nos ama y nos invita a darle todo, pero no es un verdugo. Cuando nos exige algo es para hacernos crecer en su amor. El único mandato es el de amar. Se puede sufrir por amor, pero también se puede gozar y descansar por amor…
La docilidad a Dios libera y ensancha el corazón. Por eso, Jesús, que nos invita a renunciar a nosotros mismos para tomar nuestra cruz y seguirle, nos dice: «Mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11,30). Aunque en ocasiones nos cuesta obedecer la voluntad de Dios, cumplirla con amor acaba por llenarnos de gozo: «Haz que vaya por la senda de tus mandamientos, pues en ella me complazco» (Sal 119,35).
Todo ello viene a decir que la voluntad de Dios está donde existe el máximo amor, ¡Hay más amor en descansar gracias a la confianza que en angustiarse por la inquietud!

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍