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LA PALABRA CADA DÍA
XI Semana Tiempo Ordinario
“El seguimiento implica, pues, practicar la justicia de Dios sin deseos de ser vistos”
Color: VERDE o BLANCO
Miércoles, 15 de junio del 2022
Memoria Libre: Santa Micaela del Santísimo Sacramento, Virgen
Primera Lectura: II Re 2, 1.6-14
Lectura del Segundo Libro de los Reyes
Cuando el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en el torbellino, Elías y Eliseo se marcharon de Guilgal. Llegaron a Jericó, y Elías dijo a Eliseo: “Quédate aquí, porque el Señor me envía solo hasta el Jordán.” Eliseo respondió: “¡Vive Dios! Por tu vida, no te dejaré.” Y los dos siguieron caminando. También marcharon cincuenta hombres de la comunidad de profetas y se pararon frente a ellos, a cierta distancia.
Los dos se detuvieron junto al Jordán; Elías cogió su manto, lo enrolló, golpeó el agua, y el agua se dividió por medio, y así pasaron ambos a pie enjuto. Mientras pasaban el río, dijo Elías a Eliseo: “Pídeme lo que quieras antes de que me aparten de tu lado.” Eliseo pidió: “Déjame en herencia dos tercios de tu espíritu.” Elías comentó: “¡No pides nada! Si logras verme cuando me aparten de tu lado, lo tendrás; si no me ves, no lo tendrás.”
Mientras ellos seguían conversando por el camino, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en el torbellino. Eliseo lo miraba y gritaba: “¡Padre mío, padre mío, carro y auriga de Israel!” Y ya no lo vio más. Entonces agarró su túnica y la rasgó en dos; luego recogió el manto que se le había caído a Elías, se volvió y se detuvo a la orilla del Jordán; y agarrando el manto de Elías, golpeó el agua diciendo: “¿Dónde está el Dios de Elías, ¿dónde?” Golpeó el agua, el agua se dividió por medio, y Eliseo cruzó.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 30,20.21.24
R/. Sean fuertes y valientes de corazón, los que esperan en el Señor
Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles, y concedes a los que a ti se acogen a la vista de todos. R/.
En el asilo de tu presencia los escondes de las conjuras humanas; los ocultas de tu tabernáculo, frente a las lenguas pendencieras. R/.
Amen al Señor, fieles suyos; el Señor guarda a sus leales, y a los soberbios les paga con creces. R/.
Evangelio: Mt6, 1-6.16-18
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendrán recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recen, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunen, no anden cabizbajos, como los farsantes, que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.
Palabra del Señor
“El seguimiento implica, pues, practicar la justicia de Dios sin deseos de ser vistos”
Muchas veces pensamos demasiado en lo que los demás dicen y piensan sobre nosotros. Buscamos la aprobación y el reconocimiento de las personas que nos rodean. Sin embargo, el Evangelio de hoy nos alerta sobre el peligro de la búsqueda de aplausos y apreciación por encima de lo más importante: el agradar a Dios.
Recordemos siempre que muchos de los escritos en la Biblia no deben tomarse al pie de la letra. El mensaje detrás de las Palabra y el espíritu con el que fue escrito nos debe conducir a su interpretación. Las comparaciones con la mano, con la habitación cerrada, con el perfume en la cabeza y la cara limpia son maneras para decirnos que el seguimiento del cristiano debe estar basado por una búsqueda real y humilde a Dios. No se trata de apariencias para mostrar “lo bueno que somos” o para que la gente nos considere buenos. El seguimiento lo hacemos con autenticidad cuando podemos servir a los demás con total sencillez y humildad. Nuestro testimonio de vida debe ayudar a arrastrar a tantas personas necesitadas de vidas cristianas que transparenten a Cristo Resucitado.
El seguimiento al mensaje desde la entrega amorosa total atrae y convence. Eliseo recibe hoy la transferencia del profetismo de Elías: la sencillez, la lucha contra Baal (dios pagano) y el profetismo de Elías es traspasado a Eliseo. Hoy se nos motiva a vivir plenamente la entrega a Dios como lo hicieron Elías y Eliseo. No se trata de buscar puestos, de querer ser vistos o de ser aplaudidos. El seguimiento consiste en “repartir a los pobres”, de regalarnos con amor, con corazón y valentía por el proyecto del Reino. El seguimiento implica, pues, practicar la justicia de Dios sin deseos de “ser vistos”. Así lo hicieron Elías, Eliseo, Jesús y todos los que han seguido a Dios con seriedad y entrega total.
(Guía Mensual)
“Anuncien a todos la alegría del Resucitado. Aleluya, aleluya” ✍

