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LA PALABRA CADA DÍA
II Semana de PASCUA
“Nacer de nuevo”
Color: BLANCO
Lunes, 25 de abril del 2022
Primera Lectura: Hc 4, 23-31
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
En aquellos días, Pedro y Juan, puestos en libertad, volvieron al grupo de los suyos y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los senadores. Al oírlo, todos juntos invocaron a Dios en voz alta, diciendo: «Señor, tú que hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que contienen; tú inspiraste a tu siervo, nuestro padre David, para que dijera: “¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos planean su fracaso? Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiraron contra el Señor y contra su Mesías”.
Así fue, en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio Pilato con los gentiles y el pueblo de Israel contra tu santo siervo, Jesús, tu Ungido, realizaron el plan que tu autoridad había determinado. Ahora, Señor, mira cómo nos amenazan y da a tus siervos valentía para anunciar tu palabra; mientras tu brazo realiza curaciones, signos y prodigios, por el nombre de tu santo siervo Jesús.».
Al terminar la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos; los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 2,1-3.4-6.7-9
R/. Dichosos los que se refugian en ti, Señor
¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos planean su fracaso? Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Mesías: «Rompamos sus coyundas, sacudamos su yugo». R/.
El que habita en el cielo sonríe, el Señor se burla de ellos. Luego les habla con ira, los espanta con su cólera: «Yo mismo he establecido a mi Rey en Sion, mi monte santo». R/.
Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: «Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy. Pídemelo: te daré en herencia las naciones; en posesión, los confines de la tierra. Los gobernarás con cetro de hierro, los quebrarás con jarro de loza». R/.
Evangelio: Jn 3, 1-8
Lectura del Santo Evangelio según san Juan
Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo: «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él». Jesús le contestó: «Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios».
Nicodemo le pregunta: «¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?».
Jesús le contestó: «Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo”; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabe de dónde viene ni adónde va. Así es todo lo que ha nacido del Espíritu».
Palabra del Señor
“Nacer de nuevo”
En la primera lectura se nos muestra lo importante que es la vida comunitaria. Vivir en comunidad es una gracia que nos viene de los apóstoles. Ellos, luego de que Pedro y Juan compartieran todo lo que les había ocurrido, se unieron en oración, alabando a Dios, reconociendo su debilidad, pero sobre todo piden una gracia especial, piden valentía, para continuar con la evangelización. Qué gran nobleza la de los apóstoles, que en vez de pedirle a Dios que les ponga las cosas más fáciles, piden la valentía para continuar. Para confirmar ese don, reciben una vez más al consolador, al Espíritu Santo y nacen de nuevo, para con mayor fervor, continuar con la misión.
En el evangelio, Nicodemo era una persona que tenía una cierta posición social. Tenía cierto liderazgo entre los judíos y formaba parte del Sanedrín. Visita a Jesús, porque quiere saber quién es, pero se lleva la sorpresa de su vida, debe nacer de nuevo, por el agua y espíritu. Hoy nos invita a renovar nuestro bautizo, quizás como Nicodemo, encuentras muy difícil imaginar cómo puedes cambiar algo que es tan claramente parte de ti. Pero la gracia de Jesús, a través de su Espíritu, permite que puedas cambiar, y configurarnos cada día más a Él. Cada Pascua es una oportunidad, una ocasión de nacer de nuevo. Qué nuestra disponibilidad permita la acción del Espíritu que transforma y alienta. No temas, recuerda las palabras del Papa Francisco: “Sólo el Espíritu Santo nos da la fuerza para cambiar nuestras actitudes, para cambiar la historia de nuestras vidas, para cambiar nuestras pertenencias”.
Pidamos al señor, que cada día, en cada instante, nos envíe al paráclito, al consolador, al Espíritu Santo para que nos acompañe, y así reconocer nuestras debilidades, flaquezas y pecados y poder convertirlas en virtudes para nacer de nuevo.
(Guía Mensual)
“Anuncien a todos la alegría del Resucitado. Aleluya, aleluya” ✍

