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Por: Prof. Juan C. Benzán
Vivo y nací en un hermoso amado país llamado República Dominicana, donde la falta de equidad social es el paradigma y los privilegios e intereses particulares constituyen la regla; donde al margen de la ley se otorgan pensiones de significativas remuneraciones a muchos que nunca han sido servidores del Estado dominicano ni las necesitan, y se les niegan u otorgan míseras pensiones a muchos que verdaderamente las merecen por haber sido servidores públicos durante largo tiempo y no servidores de empresas privadas.
Vivo en un país preñado de talentosas delicadas abnegadas mujeres hermosas y de valientes hombres honorables, donde El Omnipotente depositó todos los encantos de la naturaleza divina, es más sublime el solemne cántico del río sobre el místico titilar de la tórtola encantadora y más elocuente el sutil murmullo del silencio que el eco inicuo de nuestra destartalada sociedad perversa; donde se otorga mayor importancia y notoriedad a la existencia de un abyecto político u orcopolita demagogo e hipócrita por convicción, que a un laborioso trabajador al servicio y dependencia de los gobiernos municipales, del Distrito Nacional y de los estamentos gubernamentales; donde por favoritismo o amiguismo se premian artistas y personajes escogidos, con grandes méritos o exentos de ellos, y se ignoran ipso facto a otros de connotación oceánica como nuestros insuperables Mario César de Jesús Báez y el multifacético declamador Juan Llibre..
Admiro con creces a nuestro Juan de Dios Ventura Soriano (Johnny Ventura) y reconozco la dimensión extraordinaria de su labor artística y humana; pero soy objetivo y considero que ningún miembro de la familia de nuestro fenecido inmortal Caballo Mayor necesita una pensión del Estado, porque la muerte del recién fenecido inmortal artista dejó la fortuna de sus bienes relictos a su esposa e hijos y no precisan de una pensión que debió destinarse al otorgamiento de otras pensiones a muchos ciudadanos necesitados del erial patrio o al incremento de las ya miserables pensiones otorgadas a humildes y honorables servidores públicos..Sin dejar de reconocer la inmensurable estatura artística de nuestro prodigioso Johnny Ventura, de Niní Cáaffaro y de otros numerosos artistas favorecidos con pensiones del Estado dominicano, al Igual que lo había expresado hace tiempo en una de mis diversas entregas, a manera de ratificación dictamino que nuestro colosal Mario César de Jesús Báez (Mario de Jesús Báez) es uno de los compositores y editores musicales más prolíferos que ha parido la República Dominicana y el mundo en toda su historia, quien es autor de las solemnes canciones románticas de todas las épocas, las cuales han sido éxitos en las voces de los más grandes y famosos intérpretes de siempre; mas, considero que aunque no tanto como ha sucedido con nuestro maravilloso poeta Héctor José Díaz y con grandes compositores musicales y de otros géneros artísticos, la historia quisqueyana no ha sido cabalmente justa con él; puesto que aunque ha sido objeto de homenajes y algunos premios nacionales, el conocimiento de su existencia y de su grandeza inmensurable fue mantenida durante muchos años en una especie de ostracismo del olvido existencial, hasta los tiempos cercanos al lúgubre día de su partida física hacia la alcoba del infinito ocurrida el 11 de septiembre del 2008; pues la autoría de sus canciones aparecía casi desconocida para sus compatriotas dominicanos, porque nuestros locutores y demás comunicadores sociales no decían su nombre de autor en los medios ni en los escenarios de los grandes conciertos con interpretaciones de sus canciones, y muchas de las casas disqueras que producían los discos de los intérpretes de las mismas omitían su nombre como autor..
¡Cómo es posible que sea casi un desconocido en su país natal, ese majestuoso compositor y genial editor musical, cuyas canciones han sido, siguen y seguirán siendo interpretadas por todos los grandes cantores de nuestra época y de las cercanas épocas pasadas y futuras!.A mi entender, constituye un crimen de lesa patria la no exaltación al estandarte de la fama de nuestro fenecido e inmortal Mario César de Jesús Báez, a quien defino como un auténtico orgullo nacional, de América y del mundo, y un grandioso Patrimonio de la Humanidad; y de la misma manera que por selectivos privilegios excepcionales u otros intereses se premien con pensiones a gentes que no las necesitan y que nunca laboraron bajo la dependencia absoluta del Estado dominicano, mientras se nieguen pensiones a otros humildes servidores públicos que las necesitan para seguir viviendo algunos años más en su precaria existencia humana o que las que se concedan a los mismos sean de cuantías miserables.
Sueño con ver el merecido dictamen que incluya dentro de su selecto inventario como óptimas e insuperables marcas de la República Dominicana y Patrimonio de la Humanidad, a nuestro colosal fenecido inmortal Juan Llibre, lo mismo que al excelso Mario de Jesús Báez, quien abriga el inmensurable honor de ser el autor de más de trescientas canciones románticas de inigualable calidad, las cuales han sido y seguirán siendo himnos majestuosos que calan en lo más recóndito del alma y el corazón de todos sus oyentes; pero por todos esos méritos insuperables sus herederos no ameritan de una pensión del Estado dominicano, porque el colosal artista aludido no fue servidor público ni dejó con su muerte disminución alguna en los ingresos de sus párvulos y seres amados, lo que es justamente aplicable al referido recién fenecido excelso cultor ¨Padre del merengue moderno¨.
Por lo antes expresado, se hace imperiosa la necesidad de mencionar los títulos de algunas de las solemnes canciones del aludido romántico compositor y editor musical dominicano Mario de Jesús Báez, magistralmente interpretadas por los más extraordinarios cantores de habla hispana, con cuyas letras, voces y maravillosas melodías se enamoraron y contrajeron nupcias aparcadas en el sacrosanto estamento del amor genuino, muchas de las auténticas beldades del hemisferio universal, donde la bandera tricolor de la nación dominicana izó hacia las grandes alturas transoceánicas nuestra diferida MARCA PAIS, al igual que lo hizo el también colosal Johnny Ventura, sin que eso amerite el otorgamiento de una pensión a ninguno de sus herederos; pues no la necesitan.
He aquí algunos de los títulos de las sublimes canciones de nuestro prodigioso Mario de Jesús (nombre artístico), que se convirtieron en grandes himnos musicales en las voces de los igualmente colosales intérpretes Rocío Durcal, Luis Miguel, Julio Iglesias, Plácido Domingo, La Sonora Matancera, Marco Antonio Solís, Vicente Fernández y otros grandes vocalistas del ayer reciente y de hoy, que vistieron y visten de galas el escenario artístico nacional e internacional:."Y” (y qué hiciste del amor que me juraste), "Adelante", Ayúdame Dios Mío", "No toques ese disco", "Ni con la vida te pago".Dentro de sus grandes éxitos resultan insoslayables también las canciones tituladas “Perdámonos", “ ya la pagarás", "Cría cuervos", "Cumbia del torero", "Que se mueran de envidia", y muchas otras igualmente sublimes y de insuperable calidad, magistralmente interpretadas por el Trío Los Panchos, Lucho Gatica, Luis Miguel, Julio Iglesias, Vicente Fernández, María Luisa Landín, Lucía Méndez, la insigne Vicky Carr (la señora de la canción) y otros grandes intérpretes del universo, quienes también interpretaron la antes aludida canción “Y”, que es uno de los mayores éxitos del autor que nos ocupa y de toda la historia de la auténtica canción romántica..También son de la autoría del ut supra compositor y editor musical las canciones tituladas “La Historia de Pedro”, “ a su nombre”, “Yo le alabo”, “ Tengo el sentimiento herido”, y otros cientos de canciones que se convirtieron en verdaderos himnos musicales y que también consagran a nuestro fenecido e inmortal cultor y editor musical petromacorisano, de nacionalidad dominicana por sangre y nacimiento, y mexicana por ser su adoptiva segunda patria; pero como no fue servidor del Estado dominicano ni su muerte causó ni causará disminución en los ingresos de sus herederos, como tampoco la causará la muerte de nuestro extraordinario Johnny Ventura, ninguno de los destinados a recibir las prorratas de sus bienes relictos (sus herederos) ameritan de una pensión de nuestro superior gobierno que preside con óptimas intenciones el presidente de todos los dominicanos, Luis Rodolfo Abinader Corona, de quien aspiro a que conduzca los destinos de nuestro maltratado país durante varios períodos consecutivos, en aras de la cristalización de una Quisqueya más próspera y justa para todos los dominicanos de alma blanca y de buen corazón, para cuyo logro debe aplicar sigilosamente el escalpelo concienzudo sobre las recomendaciones de sus ministros y allegados, dentro de los cuales existen algunos susceptibles de abrigar aspiraciones que gravitan sobre sus particulares intereses personales y nada más….
Prof. Juan C. Benzán

