“Levanten la cabeza, ya viene la liberación, cobren ánimos, no tengan miedo” (Lc 5, 17-26)

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LA PALABRA DIARIA

Lunes, II Semana. Tiempo de Adviento

Color: MORADO o BLANCO

6 de diciembre de 2021

Feria o Memoria Libre, San Nicolás, Obispo o Santa Carmen Sallés y Barangueras, Virgen

Primera lectura: 35,1-10
Lectura del Profeta Isaías

El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa,
florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría. Tiene la gloria
del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarión.
Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Fortalezcan
las manos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los cobardes
de corazón: «Sean fuertes, no teman. Miren a su Dios, que trae el desquite;
viene en persona, resarcirá y los salvará.» Se despegarán los ojos del ciego,
los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua
del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco, un manantial.
En el cubil donde se tumbaban los chacales brotarán cañas y juncos. Lo
cruzará una calzada que llamarán Vía Sacra: no pasará por ella el impuro,
y los inexpertos no se extraviarán. No habrá por allí leones, ni se acercarán
las bestias feroces; sino que caminarán los redimidos, y volverán por ella
los rescatados del Señor. Vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría
perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 84, 9ab-10,11-12.13-14
R./ “Nuestro Dios viene y nos salvará”

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará
en nuestra tierra. R/.
La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R/.
El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio: Lc 5,17-26
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas

Sucedió que un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, llegados de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar.

Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo: «Hombre, tus pecados están perdonados.» Los letrados y los fariseos se pusieron a pensar: «¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?» Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó: «¿Qué piensan en su interior? ¿Qué es más fácil: ¿decir “tus pecados quedan perdonados”, o decir “levántate y anda”? Pues, para que vean que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados… –dijo al paralítico–: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa.»
Él, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios. Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: «Hoy hemos visto cosas admirables.»

Palabra del Señor


“Levanten la cabeza, ya viene la liberación, cobren ánimos, no tengan miedo” (Lc 5, 17-26)

El evangelio de hoy nos invita también a adoptar una actitud activa en nuestra vida: ayudar a que los demás se encuentren con Jesús: no podemos olvidar que son muchos los que, a veces sin saberlo, están buscando la curación, que viven en la ignorancia, en la duda o en la soledad, y están paralíticos. Ahí es donde debemos adoptar una actitud activa para guiar, ayudar, arrimar el hombro.
Quienes no se atreven por temor al qué dirán y respeto humano, quienes no se atreven a decir que son católicos y a defender su fe, desdecimos de nuestro compromiso bautismal. Dejamos de ser fieles discípulos y misioneros. Atrevámonos a decir que somos católicos. Atrevámonos a defender el mensaje del Evangelio que es hoy, y será el mismo hasta el final de los tiempos: levanten la cabeza, ya viene la liberación, cobren ánimos, no tengan miedo, te son perdonados tus pecados, levántate y anda
Cristo Jesús nos quiere curar a cada uno de nosotros, y ayudarnos a salir de nuestra situación, sea cual sea, para que pasemos a una existencia feliz, viva y animosa. Aunque una y otra vez hayamos vuelto a ser débiles y caer. El sacramento de la Reconciliación, en este tiempo de preparación a la gracia de la Navidad, tiene un sentido privilegiado, es el que Cristo ha pensado para que, por medio del ministerio de su Iglesia, nos alcance una vez más el perdón y la vida renovada. Es una liberación total la que Dios nos ofrece.
Que el Señor nos de la gracia de no ser paralíticos por vergüenza y flojera de fe.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍