“Jesús vence el mal y con la autoridad de su palabra, desencadena la acción salvífica” (Lc 4, 31-37)

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LA PALABRA DIARIA.

Martes, XXII Semana. Tiempo ordinario

Color: VERDE o BLANCO

31 de agosto de 2021

Feria o Memoria Libre: San Ramón Nonato, Religioso
Primera lectura: I Tes 5,1-6.9-11
Lectura de la primera carta a los Tesalonicenses

Hermanos: En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitan que les escriba. Saben perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: “paz y seguridad”, entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.
Pero ustedes, hermanos, no viven en tinieblas para que ese día no les sorprenda como un ladrón, porque todos son hijos de la luz e hijos del día; no lo son de la noche ni de las tinieblas.
Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y vivamos sobriamente. Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; él murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él.
Por eso, anímense mutuamente y ayúdense unos a otros a crecer, como ya lo hacen.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 26,1.4
R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R/.
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo. R/.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Evangelio: Lc 4, 31-37
Lectura del santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea; y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, se puso a gritar a voces: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: El Santo de Dios. Jesús le intimó: ¡Cierra la boca y sal! El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño.
Todos comentaban estupefactos: ¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen. Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

Palabra del Señor


“Jesús vence el mal y con la autoridad de su palabra, desencadena la acción salvífica” (Lc 4, 31-37)

El apóstol Pablo nos plantea que el tiempo final es desconocido y se nos va a presentar de manera imprevista, pero esa situación se vive de acuerdo a la condición en que vivamos: hay personas que viven en tinieblas, en una situación de pecado y alejadas de Dios. Esas personas serán sorprendidas, cuando venga el Señor. Pero el mismo Pablo nos comenta, que hay personas que son ciudadanos de la luz y del día y que no pertenecen a la noche ni a las tinieblas.
Nosotros tenemos que asumir siempre una actitud de preparación y vigilancia y cultivar los valores y exigencias que nos van a permitir vivir y experimentar la salvación de Dios en su hijo Jesús. Consecuencia de esta situación es animarnos y fortalecernos mutuamente. El tono de Pablo es sumamente esperanzador y, por lo tanto, es una invitación a asumir con alegría nuestra vida cristiana.
En el Evangelio se nos muestra a Jesús en Cafarnaún y aunque no tiene sus discípulos, enseña en la sinagoga, como veíamos en el Evangelio que proclamábamos ayer. En ese contexto es que Jesús realiza su primer milagro que tiene un fin eminentemente pedagógico. Jesús vence el mal y con la autoridad de su palabra, desencadena la acción salvífica en el hombre poseído por el espíritu de un demonio inmundo y lo acerca a Dios; vence el mal, que ya había experimentado en las tentaciones y nos hace descubrir que la vida necesita de la cercanía y la unión con Dios. Su presencia es continua y nos acompaña siempre.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍