“Venzamos nuestros miedos mediante la fuerza del amor de Jesús” (Mt 12,38-42)

Loading

LA PALABRA DIARIA

Lunes, XVI Semana del Tiempo Ordinario

Color: VERDE

19 de julio de 2021

Primera lectura: Éx 14,5-18
Lectura del libro del Éxodo

En aquellos días, cuando comunicaron al rey de Egipto que el pueblo había escapado, el Faraón y su corte cambiaron de parecer sobre el pueblo, y se dijeron: «¿Qué hemos hecho? Hemos dejado marchar a nuestros esclavos israelitas.» Hizo preparar un carro y tomó consigo sus tropas: tomó seiscientos carros escogidos y los demás carros de Egipto con sus correspondientes oficiales. El Señor hizo que el Faraón se empeñase en perseguir a los israelitas, mientras éstos salían triunfantes. Los egipcios los persiguieron con caballos, carros y jinetes, y les dieron alcance mientras acampaban en Fehirot frente a Baal Safón. Se acercaba el Faraón, los israelitas alzaron la vista y vieron a los egipcios que avanzaban detrás de ellos y, muertos de miedo, gritaron al Señor. Y dijeron a Moisés: «¿No había sepulcros en Egipto?, nos has traído a morir en el desierto; ¿qué es lo que nos has hecho sacándonos de Egipto? ¿No te lo decíamos en Egipto: "Déjanos en paz, y serviremos a los egipcios; más nos vale servir a los egipcios que morir en el desierto"?» Moisés respondió al pueblo: «No tengan miedo; estén firmes, y verán la victoria que el Señor les va a conceder hoy: esos egipcios que están viendo hoy, no los volverán a ver jamás. El Señor peleará por ustedes; ustedes esperen en silencio.»
El Señor dijo a Moisés: «¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del Faraón, de sus carros y de sus guerreros.»

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: Éxodo 15,1-2.3-4.5-6
R/. Cantemos al Señor, sublime es su victoria

Cantaré al Señor, sublime es su victoria, caballos y carros ha arrojado en el mar. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R/.
El Señor es un guerrero, su nombre es «El Señor». Los carros del Faraón los lanzó al mar, ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R/.
Las olas los cubrieron, bajaron hasta el fondo como piedras. Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible, tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R/.

Evangelio: Mt 12, 38-42
Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, algunos de los letrados y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un milagro tuyo.» Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pero no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo; pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra. Cuando juzguen a esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que la condenen, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.»

Palabra del Señor


“Venzamos nuestros miedos mediante la fuerza del amor de Jesús” (Mt 12,38-42)

El pueblo, atravesando el desierto, se encuentra camino a su liberación. Un camino esperanzador. Sin embargo, las dudas, los posibles arrepentimientos y las quejas van aumentando ante la primera persecución de los egipcios. El faraón ordena perseguir a “sus esclavos”. Los israelitas, al sentirse perseguidos, se dejan invadir por el miedo que les hace flaquear en su fe hacia su líder, Moisés. Gritan quejándose, “nos has traído a morir al desierto” y “déjanos en paz, y serviremos a los egipcios”. Su confianza y seguridad se tambalean y prefieren volver a la esclavitud del pasado.
Nuestra vida es parecida a la gente de ese pueblo marginado que atraviesa el desierto. El miedo a la incertidumbre y a lo desconocido tiende a desplomar nuestra fe. Frecuentemente preferimos lo seguro, lo que podemos ver y tocar por encima del cambio y del camino por descubrir. Solemos volver a situaciones de sufrimiento por miedo a dolores imaginarios futuros. Pero Dios no se olvida de nosotros. En la vida nos tropezamos con muchos “Moisés” que nos motivan a levantar los brazos al cielo. Estas personas nos ayudan a ver la mano amorosa del Dios de Jesús. Nos auxilian para que podamos sentirnos acompañados durante esos momentos cuando parece que “los mares y tormentas de la vida se violentan”. Demos gracias a esas personas que nos ayudan a “cantar al Señor, sublime es su victoria”.
El pueblo del Éxodo no quería creer por estar llenos de miedo. Hoy Jesús nos recuerda, una vez más, que el gran milagro ya lo realizó una vez por siempre: a los tres días de estar “en el seno de la tierra”, resucitó. Esta es nuestra gran pascua, el paso de la muerte a la vida y es la liberación definitiva de la humanidad lograda a través de la entrega de Jesús. Vencer nuestros miedos, superarnos ante nuestras quejas, dejar atrás nuestras lamentaciones, y superar el deseo de volver a lo que nos esclaviza es posible cuando creemos en Jesús. Se trata creer en la Buena Noticia que contiene la sabiduría verdadera que restaura, salva, sana, dignifica y crea unidad entre todos.
Venzamos nuestros miedos mediante la fuerza del amor de Jesús que es el único signo que necesitamos para construir un mundo mejor.

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍