Artículo de Actualidad: El Vacío en la Estrategia Electoral en la República Dominica; Por Nidio Valenzuela

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Introducción:
"Según el informe Latinobarómetro 2024, la crisis de representatividad no nace de la desconfianza en el proceso electoral —donde la JCE dominicana destaca positivamente— sino en la incapacidad de los partidos para conectar con una ciudadanía que, aunque percibe progreso macroeconómico, se siente huérfana de propuestas que impacten su realidad cotidiana", el Latinobarómetro confirma que los partidos políticos son la institución con menos credibilidad, con apenas un 17% de confianza a nivel regional.
Esto explica por qué el 45.6% de los dominicanos prefirió quedarse en casa: ven a los partidos como un "club privado", que solo se habla a sí mismo.
Desarrollo: El verdadero gigante del escenario electoral
En la urgencia por captar el porcentaje mayor de una base de votantes cada vez más reducida, las dirigencias políticas en la República Dominicana han cometido un error estratégico: darle la espalda al 45.6% del padrón electoral. Este segmento de desafección estructural no es una "minoría ruidosa", sino el verdadero eje del desencanto democrático; por sí solo, supera en número a la militancia de todos los partidos políticos vigentes combinados. Al registrarse un 45.6% de abstencionismo en los últimos comicios, queda en evidencia que el sistema actual compite en un club privado, mientras el verdadero protagonista de la jornada observa desde la acera de enfrente, imponiendo el peso de su silencio.
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El factor generacional: ¿Por qué no votan los dominicanos?
Al analizar el abstencionismo en la República Dominicana, los datos revelan una fragmentación clara por grupos etarios. Las razones no son uniformes; mientras los mayores guardan una lealtad histórica, los más jóvenes presentan una desconexión estructural.
Jóvenes (18-30 años): Este grupo presenta los niveles más altos de abstención. Su principal motivo es la falta de representación. No se sienten identificados con los candidatos actuales ni consideran que sus problemas (primer empleo, acceso a vivienda, medio ambiente, espacios peatonales etc.) estén en la agenda. Para ellos, el voto no es una herramienta de cambio, sino un trámite vacío.
Adultos Jóvenes (31-45 años): Aquí la razón principal es la desconfianza institucional. Este segmento, que carga con la mayor presión fiscal y laboral, percibe que la corrupción y la ineficiencia estatal no varían sin importar quién gane, lo que genera un cinismo pragmático: "Todos son iguales".
Adultos Mayores (46+ años): Aunque su participación es históricamente más alta, quienes se abstienen en este rango lo hacen mayormente por dificultades logísticas o un creciente sentimiento de olvido social, sintiendo que las políticas públicas ya no los toman en cuenta tras su etapa productiva (escasas soluciones para el ocio, transporte público de mala calidad, pensiones pírricas quienes alcancen, etcétera).
El factor Económico: razones económicas
El Sector de Bajos Ingresos (La Desconexión por Supervivencia): en los entornos rurales y barrios vulnerables (donde la pobreza ronda el 23%-24%), la abstención suele ser una mezcla de fatiga y desencanto. Para este grupo, la política no ha traducido el crecimiento del PIB en una mejora de su canasta básica. Su abstención es una protesta pasiva: "Votar no me pone la comida en la mesa".
La Clase Media-Alta y Joven (El Desinterés Profesional): en los centros urbanos (Distrito Nacional, Santiago), el abstencionismo es más alto entre jóvenes profesionales y emprendedores. Tienen ingresos, pero no ven en los partidos una oferta de modernización, perciben a los políticos como un "club de amigos" que no entiende de tecnología, economía global ni transparencia.

Conclusión: Hacia una reconexión democrática
Para revertir esta tendencia, es imperativo que las fuerzas políticas trasciendan el discurso dirigido a sus propios nichos y diseñen propuestas que resuelvan las causas de la apatía ciudadana. La solución no radica únicamente en campañas de comunicación más agresivas, sino en una reforma de la oferta política que priorice la rendición de cuentas. Solo mediante la creación de puentes reales con el ciudadano no afiliado será posible dotar de una verdadera legitimidad democrática a los procesos electorales venideros. El 45.6% que no votó ha enviado el mensaje más potente de todos; ahora falta ver quién es capaz de escucharlo.
Recordar que la TIC han eliminado las barreras, fronteras y exclusiones sociales y económicas si deseamos convenir que vivimos en una aldea global, entonces es imperativo integrar a los profesionales del grupo etario 31-45 años de manera real y sostenida sin importar religión, afiliación política o grupo económico de donde procedan.