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San Juan de la Maguana, RD-
En los Estados modernos existe una tendencia constante a crear nuevas leyes para regular cada aspecto de la vida social, económica y política. Sin embargo, cuando la producción legislativa se vuelve excesiva, puede provocar una verdadera crisis en el derecho. La abundancia de normas no siempre garantiza una mejor justicia; por el contrario, puede generar confusión, contradicciones e inseguridad jurídica.
La proliferación de leyes dificulta que los ciudadanos conozcan sus derechos y obligaciones, mientras que jueces, abogados y autoridades enfrentan mayores retos para interpretar y aplicar correctamente el ordenamiento jurídico. En ocasiones, una nueva ley modifica, limita o contradice disposiciones anteriores, creando conflictos normativos que afectan la estabilidad del sistema legal.
Asimismo, el exceso de legislación puede debilitar principios fundamentales como la certeza jurídica y la igualdad ante la ley. Cuando las normas son demasiadas, complejas o cambiantes, aumenta el riesgo de interpretaciones divergentes y decisiones contradictorias, afectando la confianza de la población en la justicia.
Por ello, más que producir una gran cantidad de leyes, los legisladores deben procurar normas claras, coherentes, necesarias y acordes con la realidad social. La calidad de la legislación debe prevalecer sobre la cantidad, garantizando un marco jurídico estable que contribuya al fortalecimiento del Estado de derecho y la seguridad jurídica.
Autor: Dr. Robert Payano Alcántara
Abogado y Periodista

