“Reconocer la presencia de Dios en lo sencillo y cotidiano”

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LA PALABRA CADA DÍA

IV Semana de Pascua

“Reconocer la presencia de Dios en lo sencillo y cotidiano”

Viernes, 1 de mayo de 2026

Color: BLANCO

Primera Lectura: Gn 1,26-2,3
Lectura del Libro del Génesis

Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra.”
Y creo Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.
Y los bendijo y les dijo: “Crezcan, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla, dominen los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra.”
Y dijo Dios: “Miren, Yo les entrego todas las hierbas que engendran semillas sobre la faz de la tierra, y todos los árboles frutales que engendran semilla les servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde le servirá de alimento “. Y así fue.
Y vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno. Paso una tarde, paso una mañana: el día sexto. Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos. Y concluyo Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y descansó el séptimo día de todo el trabajo que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de todo el trabajo que Dios había hecho cuando creó.

Palabra de Dios

(O Bien Col 3,14-15.17.23-24)

Salmo Responsorial: 89,2.3.4.12-13.14 y 16

R/. Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos

Antes que naciesen los montes o fuera engendrado el orbe de la tierra, desde siempre y por siempre, tú eres Dios. R/.
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornen hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó, una vela nocturna. R/.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R/.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria. R/.

Evangelio: Mt 13,54-58
Lectura del Santo Evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: “¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y no viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?” Y aquello les resultaba escandaloso. Jesús les dijo: “Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta”. Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

Palabra del Señor


“Reconocer la presencia de Dios en lo sencillo y cotidiano”

Iniciamos el mes de mayo, tradicionalmente dedicado a la Virgen María y a las madres, como un tiempo propicio para contemplar el amor, la entrega y la fe en la vida cotidiana. La Iglesia que peregrina en la República Dominicana, a través de su Plan Nacional de Pastoral y del Itinerario de Evangelización 2026, nos invita a vivir la santidad como camino concreto, redescubriendo desde el bautismo la fuerza que sostiene nuestra misión. En este contexto, se nos propone reflexionar el valor del trabajo, iluminados por la Palabra: “y todo lo que hagan, háganlo de corazón” (Col 3,23).
Hoy, 1 de mayo, celebramos la memoria de San José Obrero, Padre y Custodio del Señor, reconocido como Patrono de los Trabajadores. Su vida sencilla como carpintero revela la grandeza del trabajo honesto, vivido con responsabilidad y amor. Con el esfuerzo de sus manos sostuvo a la Sagrada Familia, convirtiéndose en modelo de humildad, servicio y fidelidad. Esta celebración coincide con el Día Mundial del Trabajo y fue instituida en 1955 por Papa Pío XII, resaltando la dignidad del trabajador cristiano.
Recordar a San José Obrero es reconocer el valor del trabajo como medio de sustento y también como camino de realización personal y santificación. En una sociedad que a menudo privilegia el éxito material, esta memoria nos invita a redescubrir la nobleza del esfuerzo diario y a valorar a tantos hombres y mujeres que, con sacrificio silencioso, sostienen sus familias y contribuyen al bien común. El trabajo digno no solo construye la sociedad, sino que también edifica el corazón humano.
El Evangelio de hoy se conecta profundamente con esta celebración, al presentarnos el rechazo que Jesús experimentó en Nazaret. Sus paisanos, incapaces de reconocer en Él la acción de Dios, se dejaron llevar por prejuicios y cerraron su corazón. Esta actitud nos interpela hoy: con frecuencia, también nosotros limitamos la acción de Dios por nuestras expectativas o resistencias.
La Palabra nos invita a cultivar una fe abierta y humilde, capaz de reconocer la presencia de Dios en lo sencillo y cotidiano. Así como Jesús, carpintero, manifestó la sabiduría divina, también hoy Dios actúa en medio de nuestra vida ordinaria. Aprendamos, entonces, a mirar con fe, valorar el trabajo como don y vivir con un corazón dispuesto a acoger la verdad que transforma.

Oración: Señor te damos gracias por el ejemplo que nos ha dejado San José Obrero, un ejemplo de fortaleza, servicio, entrega y responsabilidad. Ayúdanos a realizar nuestros trabajos con amor y entrega a imagen de San José, en favor de los demás. Amén.

(Guía Litúrgica)

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍