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LA PALABRA CADA DÍA
III Semana de Pascua
“Acércate al Pan vivo”
“El mismo Cristo que envió a Marcos y a los apóstoles camina con ustedes”
Sábado, 25 de abril de 2026
Color: ROJO
Primera Lectura: Hch 5,5b-14
Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pedro
Queridos hermanos: Tengan sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclínense, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, los ensalce. Descarguen en él todo su agobio, que él se interesa por ustedes. Sean sobrios, estén alerta, que su enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resístanlo firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en el mundo entero pasan por los mismos sufrimientos. Tras un breve padecer, el mismo Dios de toda gracia, que los ha llamado en Cristo a su eterna gloria, los restablecerá, los afianzará, los robustecerá. Suyo es el poder por los siglos. Amén.
Les he escrito esta breve carta por mano de Silvano, al que tengo por hermano fiel, para exhortarles y atestiguarles que ésta es la verdadera gracia de Dios. Manténganse en ella. Les saluda la comunidad de Babilonia, y también Marcos, mi hijo. Salúdense entre ustedes con el beso del amor fraterno. Paz a todos ustedes, los cristianos.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 88,2-3.6-7.16-17
R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R/.
El cielo proclama tus maravillas, Señor, y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles. ¿Quién sobre las nubes se compara a Dios? ¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R/.
Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo. R/.
Evangelio: Mc 16,15-20
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, los acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.
Palabra del Señor
“El mismo Cristo que envió a Marcos y a los apóstoles camina con ustedes”
¡Qué alegría celebrar a San Marcos, evangelista valiente y testigo apasionado de Cristo! Hoy la Palabra nos llena de esperanza y nos recuerda que no estamos solos: somos enviados, acompañados y sostenidos por el Señor.
El Evangelio nos presenta a Jesús resucitado dando una misión clara y luminosa: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”. No es una sugerencia; es un envío lleno de confianza. Jesús cree en sus discípulos. Los envía a anunciar vida, salvación y esperanza. Y no los deja desprotegidos: “El Señor cooperaba confirmando la palabra”. Él sigue actuando. Él sigue respaldando a quienes anuncian su nombre.
La misión no es solo para unos pocos; es para toda la Iglesia. Hoy, al recordar el aniversario episcopal de Mons. Andrés Napoleón Romero Cárdenas, damos gracias por un pastor que también ha escuchado ese “vayan” y ha entregado su vida al servicio del Evangelio. Cada vocación, cada ministerio, es parte de esta gran misión que comenzó con los Once y continúa hasta hoy.
San Pedro, en la primera lectura, nos da la actitud interior para vivir esta misión con alegría: humildad y confianza. “Descarguen en Él todo su agobio, que Él se interesa por ustedes”. ¡Qué frase tan consoladora! Dios se interesa por nosotros. No nos pide fuerza heroica, sino corazón humilde. Nos invita a resistir firmes en la fe, sabiendo que después de la prueba viene la restauración. “Él los restablecerá, los afianzará, los robustecerá”. No es promesa vacía: es certeza pascual.
El salmo nos hace cantar: “Cantaré eternamente tus misericordias, Señor”. La fe no es tristeza; es alabanza. Es caminar “a la luz de su rostro”, con el gozo de sabernos amados y enviados. Un pueblo que aclama al Señor es un pueblo que vive con esperanza, aun en medio de desafíos.
Hoy el Señor nos dice también a nosotros: “Vayan”. Vayan a sus familias, a sus trabajos, a sus comunidades. Vayan con una palabra de ánimo, con un gesto de perdón, con una actitud de servicio. No tengan miedo. El mismo Cristo que envió a Marcos y a los apóstoles camina con ustedes.
Celebremos esta fiesta con corazón agradecido. Vivamos humildes, confiados y firmes. Anunciemos con alegría que Cristo vive. Porque cuando confiamos y salimos en misión, el Señor coopera, confirma y transforma. ¡Adelante! El Evangelio sigue dando vida.
(Guía Litúrgica)
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍

