![]()
LA PALABRA CADA DÍA
VI Semana de Pascua
“María nos muestra cómo vivir en actitud de fe y gratitud”
Sábado, 31 de mayo del 2025
Color: BLANCO
Primera Lectura: Sof 3,14-18
Lectura de la Profecía de Sofonías
Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta». Apartaré de ti la amenaza, el oprobio que pesa sobre ti.
Palabra de Dios
O bien Romanos 12,9-16b
Salmo Responsorial: Isaías 12,2-3.4bcd.5-6
R/. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel
El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacarán aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R/.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su nombre es excelso. R/.
Tañan para el Señor, que hizo proezas, anúncienlas a toda la tierra; griten jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.» R/.
Evangelio: Lc 1,39-56
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá».
María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre». María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Palabra del Señor
“María nos muestra cómo vivir en actitud de fe y gratitud”
En este Año Jubilar, bajo el lema “Peregrinos de esperanza”, las lecturas de hoy nos sumergen en un mensaje profundo de alegría, confianza y gratitud que fluye del encuentro con el Dios vivo, quien nos salva, renueva y acompaña en nuestra jornada espiritual.
La profecía de Sofonías (3,14-18) resplandece como una invitación al regocijo y al gozo profundo: “El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva”. Estas palabras son un eco vibrante de esperanza que nos recuerda que Dios no es un observador distante, sino que está presente entre nosotros, liberándonos de toda amenaza y llenándonos de su amor. En el contexto jubilar, este llamado a la alegría nos invita a confiar plenamente en la misericordia y en el poder de Dios, quien nunca abandona a su pueblo. Ser peregrinos de esperanza significa caminar con esta certeza, sabiendo que nuestras cargas han sido aliviadas y que el Señor celebra con nosotros como en día de fiesta.
El Evangelio según San Lucas (1,39-56) nos presenta el encuentro entre María e Isabel, un momento de gozo lleno del Espíritu Santo. María, portadora de la esperanza encarnada, se pone en camino y su presencia trae alegría y bendición a Isabel y a su hijo. Este pasaje, con el cántico del Magníficat, es una proclamación jubilosa de la grandeza del Señor y de su acción liberadora. María nos muestra cómo vivir en actitud de fe y gratitud, reconociendo las obras grandes que Dios realiza en nuestras vidas y en la historia.
En este contexto jubilar, María es la imagen perfecta de la peregrina de esperanza. Su “sí” a la voluntad de Dios, su prontitud para servir y su alabanza constante nos enseñan cómo caminar en confianza hacia la plenitud de las promesas divinas. Su cántico nos invita a reconocer que la misericordia de Dios se extiende de generación en generación, y que su justicia eleva a los humildes y llena de bienes a los hambrientos.
Como peregrinos de esperanza en este Año Jubilar, estamos llamados a vivir con alegría, a confiar plenamente en la salvación de Dios y a proclamar su grandeza en todo momento. Que María, nuestra Madre, nos inspire a caminar con gratitud y confianza, y que cada paso que demos esté lleno de la certeza que el Señor está en medio de nosotros, acompañándonos y celebrando nuestro peregrinaje hacia los cielos y la tierra nuevos que Él nos tiene preparados. ¡Que nuestra alma proclame siempre la grandeza del Señor, y que nuestra vida sea un cántico de esperanza!
(Guía Litúrgica)

