Te daré en herencia las naciones. Voy a proclamar el decreto del Señor

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LA PALABRA CADA DÍA

Feria de Navidad

Feria o Memoria Libre: San Raymundo de Peñafort, Presbítero

“Conviértanse, porque está cerca el Reino de los Cielos”

Martes, 7 de enero del 2025

Color: BLANCO

Primera lectura: 1Jn 3,22–4,6
Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Juan

Queridos hermanos: Cuanto pedimos lo recibimos de Dios, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.
Queridos: no se fíen de cualquier espíritu, sino examinen si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo. Podrán conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual han oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo. Ustedes, hijos míos, son de Dios y lo han vencido. Pues el que está en ustedes es más que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 2,7-8.10-11
R/. Te daré en herencia las naciones. Voy a proclamar el decreto del Señor

Él me ha dicho «Tu eres mi hijo: Yo te he engendrado hoy; pídemelo: te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra.» R/.
Y ahora, reyes, sean sensatos; y escarmienten, los que rigen la tierra: Sirvan al Señor con temor, ríndanle homenaje temblando. R/.

Evangelio: Mt 4,12-17.23-25
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, al enterarse Jesús que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el Profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló».
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Conviértanse, porque está cerca el Reino de los Cielos». Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba. Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

Palabra del Señor


“Conviértanse, porque está cerca el Reino de los Cielos”
¿Qué le agrada a Dios? ¿Cómo podemos vivir de manera que nuestro corazón esté alineado con el suyo? Hoy, a través de las Lecturas, encontramos respuestas que nos llenan de esperanza y nos acercan más a entender lo que Dios espera de nosotros.
Jesús comienza su ministerio con un mensaje claro: “Conviértanse, porque está cerca el Reino de los Cielos”. Aquí está la clave: lo que agrada a Dios es la conversión de nuestro corazón, el arrepentimiento sincero y el deseo de volvernos hacia Él. Jesús no habla de una conversión complicada, sino de algo al alcance de todos: un cambio interior que se refleja en nuestra vida diaria. Su mensaje es cercano, directo y lleno de amor. Jesús recorre Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Nueva y sanando a los enfermos. Así, nos muestra que Dios no está lejos, sino que se acerca a nosotros, sanando nuestras heridas y llevándonos de la mano hacia la vida plena.
El Evangelio también nos habla del Reino de los Cielos como algo que está cerca, algo que podemos experimentar ya aquí en la tierra. No es solo una promesa futura, sino una realidad presente cuando abrimos nuestro corazón a la misericordia de Dios y permitimos que Él transforme nuestras vidas. Jesús, con sus Palabras y acciones, nos enseña que vivir según el Reino de Dios significa buscar la paz, la justicia y el amor en nuestras relaciones diarias.
La primera Lectura nos recuerda algo muy simple pero poderoso: Dios escucha nuestras oraciones cuando cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Estos mandamientos se resumen en dos cosas: creer en Jesús y amarnos unos a otros. También nos alerta sobre los falsos Profetas, aquellos que no hablan según el Espíritu de Dios. Para discernir la verdad, San Juan nos dice que el Espíritu de Dios nos guía, y que todo aquel que reconoce que Jesús vino en carne, es de Dios. Con este mensaje, Juan nos invita a confiar en que, con Dios, somos más fuertes que cualquier mal en el mundo, porque "el que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo".
El Salmo hoy nos recuerda que Dios ha dado a su Hijo en herencia a las naciones. Esto es una promesa llena de esperanza: el plan de Dios no está limitado a un solo pueblo, sino que abarca a toda la humanidad. Jesús es el Rey de reyes, y su reinado se extiende hasta los confines de la tierra. Nos invita a confiar en su poder y a vivir con alegría sabiendo que Él está con nosotros en todo momento.
Lo que agrada a Dios es que vivamos en conversión, con humildad y abiertos a la Buena Nueva de su Reino. Jesús nos llama a acercarnos a Él con un corazón amoroso y sencillo, y en ese encuentro, encontramos la paz, la sanación y la alegría de saber que somos parte de su plan de amor para el mundo. ¡Que vivamos una conversión verdadera!

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍