“Dios es el dueño y Señor de todas las cosas”

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LA PALABRA CADA DÍA

Témporas de Acción de Gracias y Petición

“Dios es el dueño y Señor de todas las cosas”

Sábado, 5 de octubre del 2024

Primera lectura: Dt 8,7-18
Lectura del Libro del Deuteronomio

Habló Moisés al pueblo, diciendo: «Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes y veneros que manan en el monte y la llanura, tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares y de miel, tierra en que no comerás tasado el pan, en que no carecerás de nada, tierra que lleva hierro en sus rocas, y de cuyos montes sacarás cobre, entonces comerás hasta hartarte, y bendecirás al Señor, tu Dios, por la tierra buena que te ha dado.
Pero cuidado, no te olvides del Señor, tu Dios, siendo infiel a los preceptos, mandatos y decretos que yo te mando hoy. No sea que, cuando comas hasta hartarte, cuando te edifiques casas hermosas y las habites, cuando críen tus reses y ovejas, aumenten tu plata y tu oro, y abundes de todo, te vuelvas engreído y te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres, para afligirte y probarte, y para hacerte el bien al final. Y no digas: “Por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas”. Acuérdate del Señor, tu Dios: que es él quien te da la fuerza para crearte estas riquezas, y así mantiene la promesa que hizo a tus padres, como lo hace hoy».

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 1 Cro 29,10.11abc.11d-12a.12bcd
R/. Tu eres Señor del Universo
Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel, por los siglos de los siglos. R/.
Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, el esplendor, la majestad, porque tuyo es cuánto hay en cielo y tierra. R/.
Tú eres rey y soberano de todo. De ti viene la riqueza y la gloria. R/.
Tú eres Señor del universo, en tu mano está el poder y la fuerza, tú engrandeces y confortas a todos. R/.

Segunda lectura: 2Cor 5,17-21
Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios

El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es corno si Dios mismo los exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

Palabra de Dios

Evangelio: Mt 7,7-11
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pidan y se les dará, busquen y encontraran, llamen y se les abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de ustedes le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!»

Palabra del Señor


“Dios es el dueño y Señor de todas las cosas”

En la primera lectura de Deuteronomio, Dios advierte al pueblo israelita no olvidar las bendiciones y proezas que Él le ha regalado y realizado a su favor, por lo que deben corresponder a su amor, una vez lleguen y vivan con toda clase de facilidades en la tierra prometida, siendo fiel a sus mandatos y preceptos. Y es que nosotros los humanos somos de memoria corta, por no decir otra cosa, y nos olvidamos de todos los favores que Dios nos hace día tras día. Cuando estamos en dificultad clamamos a Dios pidiendo que nos ayude y bendiga, pero una vez recibida la gracia pedida, al poco tiempo ya no la tenemos presente para agradecer a Dios con una forma de vida según su voluntad y celebrando sus obras poderosas en medio de nosotros.
Una de las principales virtudes que adornan a una persona es el ser agradecida por los favores y ayudas que recibe. Hay un refrán popular que dice que es mejor deber dinero y no obligaciones; y hace referencia a que un favor recibido nunca se debe olvidar y debe ser siempre recordado con gratitud. Nunca deberíamos olvidar los sacrificios que nuestro Señor Jesucristo pasó por nuestra salvación. Pasar ratos frente al Santísimo en adoración, recordando y agradeciendo por todo su amor, debería ser una rutina en la vida del cristiano.
El Salmo nos recuerda que del Señor son la grandeza y el poder. Dios es el dueño y Señor de todas las cosas. Él tiene la potestad sobre toda la creación y la maneja según su santa voluntad. Por eso Jesús, en el Santo Evangelio, nos anima a confiar en su providencia, nos anima a pedir con fe y nos asegura que cuando nos pongamos de acuerdo para pedir algo bueno, Dios nos lo dará para nuestro bien y para su gloria.
La gratitud también nos invita a reconocer la mano de Dios en los detalles más pequeños de nuestra vida cotidiana. Al tomarnos el tiempo para reflexionar sobre los aspectos positivos que quizás pasamos por alto, como un día soleado, una sonrisa amable, o un momento de paz en medio del caos, fortalecemos nuestra conexión con Dios y apreciamos más profundamente sus regalos. Esta práctica de gratitud nos ayuda a mantenernos humildes y conscientes de nuestra dependencia de Él, recordándonos que todo lo que somos y tenemos proviene de su generosidad infinita.
Al vivir en constante reconocimiento de Sus bendiciones, no solo honramos a Dios, sino que también cultivamos una actitud de alegría y paz que transforma nuestras vidas y las de quienes nos rodean.
Pidamos al Señor un corazón que lo ame y agradezca sus bendiciones en nuestras vidas y la de los nuestros, y vayamos confiados a sus pies en nuestras oraciones personales y frente al Santísimo a entregar nuestras situaciones de vida y pedir por nuestras necesidades espirituales y materiales. Amén.

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍