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CUANDO SE BESA EL CADÁVER DE UNA MADRE
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I
Tras el intenso dolor de tu física partida
corre el tiempo y se me marchará la vida;
mas el genuino amor que a tus hijos legas,
es paradigma eterno que tu alma entregas.
II
Dilatarán los surcos de tu existencia fecunda
sobre la honda congoja que el llanto inunda;
pues eres MADRE, rosa eterna inmarchitable,
cosmos y universo gravitando lo insondable.
III
¡Cómo pasa el tiempo y se nos va la vida!
Con su estampa indeleble sobre la herida;
porque es el tiempo un absurdo inexorable,
cuando se besa el cadáver de una madre.
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IV
La brisa lúgubre gime sobre el soplo del viento
y la existencia ya parca es un mar de tormento,
vivir sin ti es morir a cada hora y a cada instante,
gravitando sobre el alba y su hastío sollozante.
V
!Cuánto extraño madre tu sonrisa en mi aposento!
!Cuánto añoro tu sonrisa agelical y tu dulce aliento!
Vivir sin ti es como morir en cada noche y cada día,
es la vida que fenece en el sarcófago de su agonía.
VI
!Cuánto he necesitado de tu presencia madre eterna!
Ahora que pernocto en la madrugada de mi condena,
ahora que transito taciturno por las calles del destino,
sin brújulas ni estrellas que me guíen por el camino.
VII
Ahora que se hace eterna esta implacable soledad
que pernea en mi conciencia como retinta deidad;
ahora que se apaga mi alma y la vida se me deprecia.
!Aparca un retinto imperio sobre mi triste inexistencia!
VIII
! Cómo pasa el tiempo y se nos acaba la vida!
Con su estampa eterna clavada sobre la herida;
y es el el tiempo arrogante un absurdo inexorable,
oteando congojas sobre el cadáver de una madre.

