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“Yo soy el pan de vida” (Jn 6, 41-51)

LA PALABRA DEL DOMINGO

XIX Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B

Color: VERDE

8 de agosto de 2021

Primera Lectura: 1 Re 19,4-8
Lectura del libro primero de Reyes

En aquellos días, Elías continuó por el desierto una jornada de camino, y al final se sentó bajo una retama y se deseó la muerte diciendo: “Basta ya, Señor quítame la vida, ¡pues yo no valgo más que mis padres!”.
Se echó debajo de la retama y se quedó dormido. De pronto un ángel lo tocó y le dijo: – Levántate, come.
Miró Elías y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y una jarra de agua. Comió, bebió y volvió a echarse. Pero el ángel del Señor le tocó por segunda vez diciendo: – Levántate, come, que el camino es superior a tus fuerzas.”
Se levantó Elías, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta el Horeb, el monte de Dios.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 33,2-3.4-5.6-7.8-9
R/. Gusten y vean qué bueno es el Señor

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.
Proclamen conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor y me respondió, me libró de todas mis ansias. R/.
Contémplenlo y quedarán radiantes, su rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.
El ángel del Señor acampa, en torno a sus fieles y los protege. Gusten y vean qué bueno es el Señor; dichoso el que se acoge a él. R/.

Segunda Lectura: Ef 4,30-5,2
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios

Hermanos: No pongan triste al Espíritu Santo. Dios los ha marcado con él para el día de la liberación final. Destierren de ustedes la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sean buenos, comprensivos, perdonándose unos a otros como Dios los perdonó en Cristo. Sean imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivan en el amor como Cristo los amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave olor.

Palabra de Dios

Evangelio: Jn 6,41-52
Lectura del santo Evangelio según san Juan

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquen. Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que viene de Dios: éste ha visto al Padre. Se lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

Palabra del Señor


“Yo soy el pan de vida” (Jn 6, 41-51)

El discurso del pan de vida (Jn 6,22-71) es una secuencia de siete breves diálogos entre Jesús y las personas que se encuentran con Él después de la multiplicación de los panes. Jesús trata de abrir los ojos de la gente, haciéndoles entender que no basta luchar por el pan material. La lucha cotidiana por el pan material no llega a la raíz, si no va acompañada de una mística. ¡No solo de pan vive el hombre! (Dt 8,3).
Los siete breves diálogos son una catequesis muy bella que explica a la gente el significado profundo de la multiplicación de los panes y de la Eucaristía. A lo largo de todo el diálogo aparecen las exigencias que el vivir desde la fe en Jesús traza para nuestra vida. La gente reacciona. Queda asombrada por las palabras de Jesús. Pero Jesús no cede, no cambia sus exigencias. Por esto, muchos lo abandonan. Hoy sucede también la misma cosa: cuando el Evangelio comienza a ser un compromiso, mucha gente lo abandona. En la medida en que el discurso de Jesús avanza, menos gente va quedando a su alrededor.
Yo soy el pan de vida. Entusiasmado con la perspectiva de tener el pan del cielo del que hablaba Jesús y que da vida para siempre, la gente pide: “¡Señor, danos siempre de este pan!”. Pensaban que Jesús estuviese hablando de un pan especial. Por esto de forma interesada piden: “¡Danos siempre de este pan!”. La gente no se da cuenta que Jesús no está hablando del pan material. Por eso, Jesús responde bien claramente: “¡Yo soy el pan de vida! El que venga a mí no tendrá hambre y el que venga a mí no tendrá nunca sed”.
Tengan presente hermanos, comer el pan del cielo es lo mismo que creer en Jesús y aceptar el camino que Él ha enseñado, o sea: “¡Mi comida es hacer la voluntad de mi Padre que está en el cielo!” (Jn 4,34). Este es el verdadero alimento que sostiene a la persona, que nos da por siempre una vida nueva. ¡Es semilla con garantía de resurrección!

“Que el Dios de la Vida te colme con su alegría y con su paz y te conceda la salud” ✍

Categorías: Internacionales
Melvin Mix:
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