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YO LOS ELEGÍ A USTEDES (Jn 15, 9-17)

LA PALABRA DIARIA

VI Domingo de Pascua. Ciclo B

Color: BLANCO

9 de mayo de 2021

Primera Lectura: Hec 10, 25-26. 34-35. 44-48

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles

Cuando iba a entrar Pedro, salió Cornelio a su encuentro y se echó a sus pies a modo de homenaje, pero Pedro lo alzó, diciendo: «Levántate, que soy un hombre como tú.» Pedro tomó la palabra y dijo: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea.» Todavía estaba hablando Pedro, cuando cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras. Al oírlos hablar en lenguas extrañas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes circuncisos, que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los gentiles.
Pedro añadió: «¿Se puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros?» Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Le rogaron que se quedara unos días con ellos.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 97,1.2-3ab.3cd-4
R/. El Señor revela a las naciones su Justicia

Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, griten, vitoreen, toquen. R/.

Segunda Lectura: 1 Jn 4, 7-10

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan

Queridos hermanos: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.

Palabra de Dios

Evangelio: Jn 15, 9-17

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud.
Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, a ustedes los llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto dure. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé. Esto les mando: que se amen unos a otros.»

Palabra del Señor


YO LOS ELEGÍ A USTEDES (Jn 15, 9-17)
Por P. Wilkin Castillo, San Juan de la Maguana

Estamos celebrando el sexto domingo de pascua un tiempo hermoso y lleno de luz para nosotros a lo interno de nuestra Iglesias, pues Cristo ha resucitado y permanece vivo en medio de nuestras comunidades, esa alegría debe ser distintivo nuestro, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia de nuestra vida.
Por su parte nos dirá el Evangelio: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Hoy nos regala el Señor una verdadera joya por medio de su palabra, al expresar que solo permaneceremos en su amor si somos capaces de guardar sus mandamientos. “Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado.”
Por lo visto guardar los mandamientos de Dios y por consiguiente permanecer en su amor, es garantía de alegría plena. Es la alegría que brota del mismo corazón de Cristo y que tu y yo tenemos el compromiso de darla a conocer con acciones puntuales.
“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando.” En esta parte nos está hablando la voz de la experiencia, Jesús llevó el amor al grado sumo, fue capaz de dar su propia vida por sus amigos, con está actitud demostró que todos nosotros seguidores suyos debemos estar dispuestos a morir por una causa que engendra vida y al mismo tiempo nos muestre un horizonte lleno de luz.
“Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, a ustedes los llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se lo he dado a conocer.” Ya no somos siervos, un siervo era un esclavo y Cristo con su presencia en nuestra historia destruyó todas las formas de esclavitud, él reveló toda la verdad salvífica y se la da precisamente a sus amigos.
“No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto dure.”
En esta expresión es donde radica todo el éxito de nuestro ministerio y de nuestra pastoral, darnos cuenta de que hemos sido elegidos y destinado por él dueño de nuestra consagración, de nuestro ministerio y de nuestra pastoral, en el fondo todo es suyo y yo no un siervo, sino más bien un amigo. Al mismo tiempo esta elección exige presentar al dueño de la misión los frutos y con una característica especial y particular, que estos frutos permanezcan.
“De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé. Esto les mando: que se amen unos a otros.” Finalmente cierra Jesús este Evangelio haciéndonos una invitación a que nos amemos los unos a los otros, ya que es la mejor y más efectiva predicación y evangelización que podamos mostrar en este intenso y exigente proceso de cambio de vida.

“Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”✍

Categorías: Internacionales
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