Cuando en un post el día de ayer preguntaba acerca de quién o quiénes representan los Derechos Humanos en San Juan, lo hice conmovido y acongojado por algo que me envió una persona. La siguiente historia es del señor Jesús Morilla, quien reciente fue detenido por el toque de queda, y le tocó amanecer hasta la 1:00 PM, en una celda de la Policía Nacional.
"No sé cómo expresar lo que viví esa noche desde el instante de mi detención, la que se inicia con un vejatorio y humillante trato; una vez llegamos al cuartel de la Policía, se percibe la nefasta sensación de estar en la ante sala del mismo Inferno.
El ciudadano es sometido desde empujones y amenaza de un concierto de galletas, hasta ofrecerle una golpiza; se avalanchan todos los uniformados que se encuentran en ese momento, de manera intimidante, tomando fotografías (ignoro con cuáles propósitos), pero el verdadero calvario comienza, una vez se es recluido en el llamado "Túnel", dependiendo la persona de quién se trate o cómo haya sido su actitud.
Cuando le detiene el Polícia que lo conduce a la celda, éste instruye a los que gobiernan la misma (obviamente en contubernio con ellos); si usted es "decente", o una persona de cierto nivel, lo dejan en la parte delantera; sin embargo, si perciben lo contrario, lo que le espera es algo impublicable.
En el lateral izquierdo (a la entrada), una habitación de unos 5 x 4 metros, siempre está super poblado; allí, bajo el "aroma" de un putrefacto e irrespirable aire, suelen meter hasta tres veces su capacidad; allí amanecen hombres parados en el "baño" (si es que se le puede llamar así). En el ala izquierda, con un espacio mas o menos de 5 por 3.5 pernoctaban unos 21 hombres; y del lado derecho (donde duerme el presbot), con una dimensin en tamaño similar a la de la izquierda Cohabitaban mas o menos 15 hombres, todos tirados en el piso en cartones como animales silvestres.
Uno de los episodios más deprimentes es que a quienes les toca la parte central de la cárcel, es decir, a la entrada; para poder hacer sus necesidades nocturnas deben tener botellas plásticas, ya que de lo contrario no pueden orinar; y si les tocara evacuar, debe comprar una funda plástica para depositar sus desechos orgánicos y gravitar con el hedor que ello produce. Es inefable lo que se vive en ese escenario.
Lo que viví allí durante 14 horas, confieso que equivale a haber perdido todo un año de mi vida; el hedor, no hay forma de describirlo; no hallo manera de explicar lo que se sufre en ese infernal lugar, sin ventilación, con una eterna humedad; todos sudados y mal humorados vociferando un los mil y un improperios. Es como estar leyendo la Divina Comedia de Dante Aligheri.
Pero mi Vía Crucis parecía no tener fin, ¿qué creen? ya tarde en la mañana, al fin logro hacer una llamada y el único número que recuerdo es el de la oficina de un amigo, le comento a la secretaria que le haga saber que estaba detenido en la Policía, pero nunca le dijo nada porque no me creyó. Si tu familia o amigos no saben que estas ahí, puedes durar varios días guardado.
A tu llegada, te quieren quitar a la fuerza 350.00 pesos para una supuesta limpieza que nunca aplican; los presos "enllaves" de los Policías te ultrajan, te violan, y mucho más cosas que por razones de espacio no puedo explicar. ¿Saben lo peor? Que mientras apuestan por el supuesto distanciamiento social, te apresan por violar el toque de queda y estar socializando, te encierran en un espacio unos 40 M2, aproximadamente, junto a 40 o más personas.
¿Dónde están los Comisionados de Derechos Humanos que permiten que un ser humano sea sometido a semejante tortura, vejamen y trato despiadado?".
Yo no voy a emitir ningún comentario al respecto, creo que con lo expuesto por Jesús Morilla, queda ilustrado con meridiana claridad el escenario que se plantea.