X

Vigilia de la Pascua de la Resurrección del Señor.

LA PALABRA CADA DÍA

Sábado Santo
Vigilia de la Pascua de la Resurrección del Señor

“¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?

Color: BLANCO

16 de abril del 2022

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. Rom 6,3-11.

Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud del pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.
Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con el; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios.
Lo mismo vosotros consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Palabra de Dios
Salmo responsorial. Sal 111,1-2.16ab-11.22-23.

R./ Aleluya, aleluya, aleluya.
Dad gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
Eterna es su misericordia.
R./
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
R./
La piedra que desecharon los arquitectos,
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
es un milagro patente.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. Lc 24,1 12.

El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que~ habían preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y entrando no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos dijeron: -¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. HA RESUCITADO. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: «El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer día resucitar».
Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los Once y a los demás. María Magdalena, Juana y María la de Santiago y sus compañeros contaban esto a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron.
(Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.)

Palabra del Señor


“¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?
No está aquí. Resucitó.” (Lc 24,5b-6ª). Es decir, Jesús no pertenece al mundo de los muertos. No tenían razón quienes lo excomulgaron, lo consideraron un peligro, un bandido, un enemigo de Dios. Dios sacó la cara por Él, lo resucitó reivindicando su vida, su palabra, su causa, su lucha, su entrega, su propuesta para la humanidad. Y ahora vive de una manera nueva, de una manera que ya nada ni nadie puede acabar con Él. Y es tan cierta esta afirmación fundacional que todas las persecuciones dadas desde los inicios hasta ahora, así como las mismas incoherencias de sus representantes no han podido acabar con él.
Vale la pena que leamos estos fragmentos de la historia de salvación y veamos también nuestra propia historia personal y colectiva, de tal manera que la acción de Dios nos ayude a construir una historia salvífica para todos. No leemos todas estas lecturas sólo para solemnizar la fiesta y, menos, para aburrirnos con ellas. Lo hacemos para que, mientras las leemos y las reflexionamos, nos miremos a nosotros mismos y hagamos propia la historia de la salvación en nuestras propias vidas. En las comunidades pequeñas se podría pensar en la posibilidad de generar un espacio y tiempo necesarios, una especie de retiro en el cual se pueda reflexionar, a la luz de la historia de salvación, la historia personal.

FELICES PASCUAS

Oración
Padre Dios, creador de la vida y de la historia de salvación. Hoy más que nunca reafirmamos nuestra fe en Ti, en tu amor, en la vida que nos das y en el destino salvífico que tienes para todos.
Reconocemos que Tú eres el origen y la meta de nuestra vida; que día a día peregrinamos gozosos por el jardín del tiempo, en medio de espinas y de flores, hacia la realización plena de nuestra vida, en tus manos grandes de Padre y en tu cálido regazo de Madre. Reconocemos que muchas veces hemos vivido lejos de Ti, del amor, de la verdad y de la luz. Hay muchas cosas que nos quitan la paz, que nos hacen deambular en las tinieblas, que nos someten y nos hacen sufrir. Por eso hoy, contemplando estos fragmentos de la historia de salvación, queremos experimentar que participamos de ella. Que con tu Hijo Jesucristo, iluminados y fortalecidos por la acción del Espíritu, escribimos nuestra propia historia de salvación.
Señor Jesús, hoy y siempre queremos participar de tu muerte y de tu resurrección. Queremos morir y resucitar contigo. Ayúdanos a morir a todo aquello que nos quita la paz, la auténtica vida, la felicidad… Queremos nacer de nuevo en el agua y en el Espíritu… Queremos ser nuevas criaturas totalmente transfiguradas contigo. Que en nuestra vida reinen la luz, la verdad, el amor, el servicio, la libertad y la alegría completa. Queremos ser totalmente libres para amar, para servir, para compartir y para seguir construyendo la justicia del Reino que nos permite vivir a plenitud. Porque Tú resucitaste, nosotros resucitaremos contigo. Amén.

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

Categorías: Locales
admin:
X

Headline

You can control the ways in which we improve and personalize your experience. Please choose whether you wish to allow the following:

Privacy Settings