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Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio

LA PALABRA CADA DÍA

XIII Semana Tiempo Ordinario

“Señor Mío y Dios Mío”

Jueves, 3 de julio del 2025

Color: ROJO

Primera Lectura: Ef 2,19-22
Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios

Hermanos: Ya no son extranjeros ni forasteros, sino que son ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular.
Por él, todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él, también ustedes se van integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 116,1-2

R/. Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio

Alaben al Señor, todas las naciones, aclámenlo todos los pueblos. R/.
Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio: Jn 20,24-29
Lectura del Santo Evangelio según San Juan

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo”. A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos.
Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: “Paz a ustedes”. Luego dijo a Tomás: “Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”. Contestó Tomás: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús le dijo: “¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto”.

Palabra del Señor


“Señor Mío y Dios Mío”

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de Tomás Apóstol, el sencillo pescador de Galilea a quien Jesús llamó a ser su discípulo. A él le debemos precisamente aquellas hermosas palabras tomadas del Evangelio y que repetimos en cada misa frente a Jesús Eucaristía: “Señor mío y Dios mío”.
Las lecturas hacen alusión a la fiesta que celebramos, por un lado, la Carta a los Efesios nos habla de que nuestra fe está cimentada sobre los apóstoles y los profetas con los cuales vamos conformando el edificio del cual Jesús es la piedra angular, el sostén, el equilibrio de todo el edificio.
La Buena Noticia de hoy hace referencia a la incredulidad de Tomás, quien no se encontraba presente en la primera aparición de Cristo Resucitado a los discípulos. La actitud inicial de Tomás refleja ciertamente las dudas que probablemente le agobiaban el alma, incluso quizás hasta un sentimiento de decepción, porque había creído en el Señor y había estado a su lado por mucho tiempo, y ahora todo se mostraba confuso, oscuro, incierto. Tomás había creído en el amigo y confiaba en Él, pero ahora tras la muerte del Maestro, andaba desorientado. A pesar de eso, Jesús en su bondad le da la oportunidad de redimirse y Tomás acepta la invitación. Sus palabras finales -como hemos visto- saldan la cuenta. Tomás, con la ayuda del Espíritu, logra vencer su falta de fe: “Señor Mío y Dios Mío”. Ahora está seguro de que es el mismo Jesús a quien tiene enfrente, y que es el verdadero Dios.
Tomás es presentado como representante de los que no quieren creer sin ver. Vencida su increencia, el evangelista nos lo presenta como modelo de fe. Son sus palabras las que recogen la auténtica confesión de la fe cristiana. Es a ese Tomás incrédulo, al de ayer y al de hoy, que sigue anidando en el corazón de cada uno de nosotros, al que Jesús le sigue diciendo hoy: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto». Dichosas esas generaciones de veinte siglos de cristianismo, dichosos esos millones de hombres y de mujeres, que han creído y creen en Jesús resucitado aunque no lo han visto con los ojos ni han metido los dedos en sus llagas… Dichosos aquellos que tienen los ojos limpios, que ven con los ojos iluminados del corazón a Jesús resucitado. Dichosos los que han tenido la gracia de descubrir en ese espacio en que no han entrado nuestras palabras, al que es la Palabra que estaba junto a Dios y se ha hecho uno de nosotros. Que el Señor nos conserve la gracia de creer y confiar cada día más en Él.

(Guía Litúrgica)

Categorías: Nacionales
Melvin Mix:
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