X

“Un hombre y una mujer nos casamos movidos por un amor auténtico”.

LA PALABRA CADA DÍA

XXXIII Semana. Tiempo Ordinario

“Un hombre y una mujer nos casamos movidos por un amor auténtico”

Sábado, 19 de noviembre del 2022

Color: VERDE

Primera lectura: Ap 11, 4-12
Lectura del Libro del Apocalipsis
Me fue dicho a mí, Juan: «Aquí están dos testigos míos, estos son los dos olivos y las dos lámparas que están en la presencia del Señor de la tierra. Si alguno quiere hacerles daño, echarán fuego por la boca, y devorará a sus enemigos; así, el que intente hacerles daño morirá sin remedio. Tienen poder para cerrar el cielo, de modo que no llueva mientras dura su profecía; tienen también poder para transformar el agua en sangre y herir la tierra a voluntad con plagas de toda especie.
Pero, cuando terminen su testimonio, la bestia que sube del abismo les hará la guerra, los derrotará y los matará. Sus cadáveres yacerán en la calle de la gran ciudad, simbólicamente llamada Sodoma y Egipto, donde también su Señor fue crucificado.
Durante tres días y medio, gente de todo pueblo y raza, de toda lengua y nación, contemplarán sus cadáveres, y no permitirán que les den sepultura. Todos los habitantes de la tierra se felicitarán por su muerte, harán fiesta y se cambiarán regalos; porque estos dos profetas eran un tormento para los habitantes de la tierra.
Al cabo de los tres días y medio, un aliento de vida mandado por Dios entró en ellas, y se pusieron en pie en medio del terror de todos los que lo veían. Oyeron entonces una voz fuerte que les decía desde el cielo: Suban aquí. Y subieron al cielo en una nube, a la vista de sus enemigos.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 143, 1.2.9-10
R/. ¡Bendito el Señor, mi Roca!

Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea. R/.
Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y refugio, que me somete los pueblos. R/.
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez cuerdas: para ti que das la victoria a los reyes, y salvas a David, tu siervo. R/.

Evangelio: Lc 20, 27-40
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, que niegan la resurrección, y preguntaron a Jesús: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano». Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».
Jesús les contestó: «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque participan en la resurrección.
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».
Intervinieron unos letrados: «Bien dicho, Maestro». Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor


“Un hombre y una mujer nos casamos movidos por un amor auténtico”

El Evangelio de hoy nos narra sobre un tema muy controvertido entre los judíos de aquella época: la resurrección. Los fariseos creían en ella, pero los saduceos no. Los saduceos eran una élite aristocrática de latifundistas y comerciantes. Eran conservadores. Por eso, algunos de estos últimos queriendo poner en apuros a Jesús, y para ridiculizar la fe en la resurrección, maliciosamente lanzan la pregunta sobre el caso ficticio de la mujer que estuvo casada con siete hermanos.
La respuesta de Jesús fue clara: “En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección”.
Creer o no creer en la resurrección da lugar a dos estilos de vida. Los que buscan la felicidad sólo en esta tierra y los que tienen los ojos puestos en la eternidad. Hoy un hombre y una mujer nos casamos movidos por un amor auténtico, un amor sacramental que nos convierte en canal de salvación del uno para el otro. Nos casamos para hacer feliz a la otra persona y convertirnos en copartícipes de la obra creadora de Dios a través de la gracia de la paternidad. Nos casamos para vivir la unidad en nuestro matrimonio haciendo juntos más agradable nuestra vida y cultivándola con detalles amorosos.
Pero también como casados no sólo debemos pensar en buscar la felicidad terrenal, sino que debemos poner nuestros ojos en la eternidad para llegar a tener una vida en Dios y con Dios. Como pareja casada el regalo máximo que podamos hacernos mutuamente es a Dios mismo, fuente de toda felicidad. Las preocupaciones de este mundo terrenal no deben desviar nuestra mirada de Dios. Juntos, hombre y mujer casados, estamos llamados a hacer presente a Dios en nuestras vidas para que cuando merezcamos la vida eterna con Él tengamos una vida plena sin dolor, sin necesidades, sin preocupaciones, una vida sólo para adorarle, alabarle, glorificarle y gozar en su presencia.
¡Qué nuestra actuación en esta vida terrenal nos haga merecedores del amor de Dios de manera tal que en la vida futura podamos resucitar en Cristo Jesús! ¡Amén!

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la vida y dador de vida te cubra con su alegría y con su paz”✍

Categorías: Internacionales
admin:
X

Headline

You can control the ways in which we improve and personalize your experience. Please choose whether you wish to allow the following:

Privacy Settings