I
En la intimidad de esta alcoba majestuosa,
al caer la tarde de una noche cualquiera;
profanando mis besos en tus labios de rosa,
vestirás otro amante de pasión y quimera. II
Quizás sea un día lluvioso cubierto de estela,
o una noche luminosa de destellos rutilantes;
con el mismo gemido que estampas mi entrega,
otearás otro iluso en tu bitácora de amantes. III
Lo estremecerás con el ritmo de tu premura,
con el paraíso excelso de tu sexo inigualable,
e instilarás sobre tu regazo y tu contextura,
rocío inexhausto de esta entrega memorable. IV
Quizás el ocaso misterioso de una tarde lóbrega,
en una noche convulsa de presagios vacilantes;
con el mismo gemido que estampas mi entrega,
oteará otro iluso en tu bitácora de amantes…
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Juan C. Benzán
San Juan, R.D.