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TEN CUIDADO A QUIÉN PISOTEAS DESDE ARRIBA: Por Cristian Hidalgo

TEN CUIDADO A QUIÉN PISOTEAS DESDE ARRIBA
Por Cristian Hidalgo

Los refranes populares, nacidos de la experiencia acumulada de generaciones, suelen encerrar verdades irrefutables. Uno de ellos advierte: “Ten cuidado a quién pisoteas cuando vas subiendo, porque podrías encontrártelo a tu regreso”. Esta máxima, lejos de ser una simple frase, constituye una lección de vida aplicable, especialmente, al ejercicio del poder.

Quienes ostentan posiciones dentro del Estado deben recordar que el poder que ejercen no les pertenece; es una delegación temporal conferida por la ciudadanía. El gobierno, como estructura administrativa, es renovado o ratificado periódicamente, y en ese proceso el verdadero poder reside en el pueblo.

De manera análoga a una empresa, donde los accionistas son quienes designan a los órganos de dirección, en el Estado los ciudadanos —portadores de derechos y deberes— constituyen los verdaderos “accionistas” del sistema. Son ellos, en última instancia, los jefes de todos los jefes.

Por ello, el trato hacia el ciudadano debe estar revestido de respeto, prudencia y consideración. Cada persona que cruza la puerta de una oficina pública no es un simple usuario: es, en esencia, quien legitima y sostiene la función que allí se ejerce.

Los acontecimientos recientes, en los que un fiscal ha pasado de ejercer autoridad desde el estrado a ocupar el banquillo de los acusados, evidencian la fragilidad de las posiciones de poder cuando se desvían de su propósito ético. Nadie está exento de rendir cuentas.

A las nuevas generaciones corresponde asumir esta realidad con madurez. La búsqueda de beneficios ilícitos, lejos de representar una ventaja, implica riesgos proporcionales que pueden comprometer la libertad e incluso la vida.

La vida no es una carrera de velocidad, sino de resistencia. En ese trayecto, la integridad, la prudencia y el respeto hacia los demás constituyen las únicas garantías de permanencia y dignidad.

Finalmente quiero agregar, que por el principio de indivisibilidad del Ministerio Público, todos los casos en que participó ese fiscal, deben ser auditados y revalidados, ya que ipso-facto han quedado contaminados con el evidente accionar de ese representante de dicho órgano acusador.

Categorías: Locales
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