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“Son familia de Jesús aquellos que escuchan la Palabra de Dios”

LA PALABRA CADA DÍA

XXIV Semana Tiempo Ordinario

“Son familia de Jesús aquellos que escuchan la Palabra de Dios”

Martes, 23 de septiembre del 2025

Color: VERDE o BLANCO

Primera lectura: Esd 6,7-8.12b.14-20
Lectura del Libro de Esdras

En aquellos días, el rey Darío escribió a los sátrapas de Transeufratina: “Permitan al sátrapa y a los ancianos de Judá que trabajen para reconstruir el templo de Dios en su antiguo sitio. En cuanto a los ancianos de Judá y a la construcción del templo de Dios, les ordeno que se paguen a esos hombres todos los gastos puntualmente y sin interrupción, utilizando los fondos reales de los impuestos de Transeufratina.
La orden es mía y quiero que se cumpla exactamente. Darío”.
De este modo, los ancianos de Judá adelantaron mucho la construcción, como habían profetizado el profeta Ageo y Zacarías, hijo de Iddó, hasta que por fin la terminaron, conforme a lo mandado por el Dios de Israel y por Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia.
El templo se terminó el día tres del mes de Adar, el año sexto del reinado de Darío. Los israelitas ─los sacerdotes, los levitas y el resto de los deportados─ celebraron con júbilo la dedicación del templo, ofreciendo con este motivo cien toros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y doce machos cabríos, uno por cada tribu, como sacrificio expiatorio por todo Israel. Asignaron a los sacerdotes y a los levitas las categorías y los órdenes que les correspondían en el culto del templo de Dios en Jerusalén, como está escrito en la ley de Moisés.
Los deportados celebraron la Pascua el día catorce del mes primero; como los sacerdotes y los levitas se habían purificado a la vez, todos estaban puros e inmolaron la víctima pascual para todos los deportados, para los sacerdotes, sus hermanos, y para ellos mismos.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial: 121,1-2.3-4a.4b-5
R/. Vamos alegres a la casa del Señor

Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”. Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R/.
Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor. R/.
Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor. En ella están los tribunales de justicia en el palacio de David. R/.

Evangelio: Lc 8,19-21
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte». Él les contestó: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra».

Palabra del Señor


“Son familia de Jesús aquellos que escuchan la Palabra de Dios”

¿Dónde encuentras motivos para celebrar y agradecer hoy? ¿Qué significa para ti pertenecer a la familia de Dios y caminar hacia su casa? ¿Cómo puedes hacer de este día un encuentro auténtico con el Señor y con los hermanos? Las lecturas de este día abren la puerta a estas preguntas y nos invitan a descubrir una esperanza renovada en el camino cotidiano.
El relato del regreso del exilio y la reconstrucción del templo bajo la guía de Esdras es más que una crónica antigua; es un canto a la posibilidad del renacer, al poder de Dios que actúa incluso desde lo improbable, y a la alegría de ver restablecidos los lazos con lo sagrado. El pueblo, después de tanto tiempo de nostalgia y soledad, encuentra en la reconstrucción del templo la certeza de que Dios cumple sus promesas y restaura lo que parecía perdido. Se fragua en la comunidad un “vamos alegres a la casa del Señor”, un deseo de caminar juntos hacia la presencia de Dios, cargados de historia, memoria y esperanza.
La alegría brota no solo del edificio físico, sino del reencuentro entre corazones que buscan unidad y sentido. Cada uno reconoce en la gran familia de fe un llamado a vivir en oración constante, intercediendo por todos sin excepción, construyendo puentes de reconciliación y transformando la vida en ofrenda sincera. Cuando nuestra realidad se vuelve oración, incluso los desafíos se convierten en oportunidades para fortalecer la comunión y el amor mutuo.
La enseñanza de Jesús acoge y potencia esa visión. Al señalar que su verdadera familia son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen, abre horizontes insospechados de pertenencia y compromiso. No basta una cercanía externa o un vínculo de sangre; la alianza definitiva se teje en el corazón que se abre a la Palabra y la realiza en la vida diaria. En cada gesto de fidelidad, en cada esfuerzo por vivir con coherencia y amor, vamos siendo “familia de Jesús”, y nos convertimos en testimonio vivo del Reino incluso en lo cotidiano.
Hoy eres invitado a dejarte sorprender por la alegría de ser parte de este pueblo en camino, a retomar el entusiasmo de quienes construyen, oran y confían. Que tu vida, como la de los que regresan a Jerusalén, sea una invitación para que muchos más digan: “Vamos alegres a la casa del Señor.” Mantente a la escucha, vive con valentía el Evangelio y deja que tu alegría marque el paso a otros. Camina hoy con esperanza y altura: la casa de Dios está abierta y la familia te espera.

(Guía Litúrgica)

Categorías: Nacionales
Melvin Mix:
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