LA PALABRA CADA DÍA
VIII Semana. Tiempo Ordinario
“¿Tenemos un César que hemos puesto por encima de nuestro Señor?”
Martes, 2 de junio de 2026
Color: VERDE/ROJO
Primera Lectura: 3,12-15a.17-18
Lectura de la Segunda Carta de San Pedro
Queridos hermanos: Esperen y apresuren la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperan estos acontecimientos, procuren que Dios los encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Consideren que la paciencia de Dios es nuestra salvación. Así, pues, queridos hermanos, estén prevenidos; estén en guardia para que no los arrastre el error de esos hombres sin principios, y pierdan pie. Crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 89,2.3-4.10.14.16
R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación
Antes que naciesen los montes o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios. R/.
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornen, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R/.
Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta,
la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan. R/.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria. R/.
Evangelio: Mc 12,13-17
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos
En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?»
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: «¿Por qué intentan cogerme? Traigan un denario, que lo vea». Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta cara y esta inscripción?» Le contestaron: «Del César».
Les replicó: «Lo que es del César páguenlo al César, y lo que es de Dios, a Dios». Se quedaron admirados.
Palabra del Señor
“¿Tenemos un César que hemos puesto por encima de nuestro Señor?”
San Pedro nos exhorta a no dejarnos arrastrar por los falsos maestros, para que cuando el Señor se manifieste en su gloria nos encuentre libres de ataduras y podamos morar con Él en el cielo que nos ha prometido.
Los fariseos continúan tratando de engañar a Jesús con sus preguntas. La respuesta que Jesús les ofrece podemos aplicarla a nuestras vidas, ¿estamos ofreciéndole a nuestro Salvador lo que le corresponde? O, por el contrario, ¿tenemos un César que hemos puesto por encima de nuestro Señor?
Las respuestas a estas preguntas no dependen de las palabras que puedan salir de nuestros labios, sino del estilo de vida que llevemos, puesto que es mi servicio diario lo que determina si le estoy ofreciendo lo que le corresponde; y la adhesión a Él es lo que determina el lugar que le doy en mi vida.
Ojalá seamos capaces de discernir con sabiduría y darle a Dios el lugar que le corresponde en nuestras vidas.
(Guía Litúrgica)
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes” (2 Cor 13, 13) ✍