LA PALABRA CADA DÍA
XXII Semana. Tiempo Ordinario
“Jesús debe ocupar el primer puesto en el corazón de la persona”
Lunes, 9 de septiembre del 2024
Color: VERDE o BLANCO
Primera Lectura: 1 Cor 5,1-8
Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios
Hermanos: Se sabe de buena tinta que hay un caso de unión ilegítima en su comunidad, y tan grave que ni los gentiles la toleran: me refiero a ése que vive con la mujer de su padre.
¿Y todavía tienen humos? Estaría mejor ponerse de luto y pidiendo que el que ha hecho eso desaparezca de su grupo. Lo que soy yo, ausente en el cuerpo, pero presente en espíritu, ya he tomado una decisión como si estuviera presente: reunidos ustedes en nombre de nuestro Señor Jesús, y yo presente en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, entregar al que ha hecho eso en manos del diablo; humanamente quedará destrozado, pero así la persona se salvará en el día del Señor.
Ese orgullo de ustedes no tiene razón de ser. ¿No saben que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barran la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que son panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así pues, celebramos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 5,5-6.7.12
R/. Señor, guíame con tu justicia
Tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped, ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R/.
Detestas a los malhechores, destruyes a los mentirosos; al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor. R/.
Que se alegren los que se acogen a ti, con júbilo eterno; protégelos, para que se llenen de gozo los que aman tu nombre. R/.
Evangelio: Lc 6,6-11
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
Un sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio”. Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: «Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?» Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo”. Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.
Palabra del Señor
“Jesús debe ocupar el primer puesto en el corazón de la persona”
Una de las grandes novedades del cristianismo, dentro del imperio Romano, era su normativa moral. Eso de andar uniéndose como los animales: por instinto y no por amor, era incompatible con el ser cristiano. Por eso se denuncia aquella relación bochornosa, pecaminosa por demás, donde una persona estaba conviviendo con la esposa de su padre, ¡qué barbaridad! Pablo corrige a la comunidad de Corinto y hoy a nosotros para que nos abstengamos de esos tipos de relaciones. Tales relaciones, destruyen al ser humano, corrompen lo más sagrado que tiene el hombre: su dignidad.
Desafortunadamente, en programas y por las redes se promueven estas barbaridades, estas abominaciones. Contra ellas debemos estar prevenidos. El cristianismo es vivencia y respuesta de amor.
Jesús no es como los políticos que tratan de seducir a las gentes con promesas atrayentes. Jesús, por el contrario, todo lo que promete es cruz y renuncia. Quizás sea esa la dificultad de la Iglesia hoy: hemos rebajado el seguimiento de Jesús de Nazaret. Parece que lo ofrecemos en cómodos plazos. Una vez que se ha optado por Cristo, no hay que mirar atrás. Pero sí es necesario verificar regularmente donde se está, si se toman las medidas necesarias para ir avanzando. Abandonarlo todo, libertad absoluta, pobreza plena, aparentemente todo es negativo, pero se necesita un vacío para llenarlo, una disponibilidad de ser poseído por el Otro.
Jesús debe ocupar el primer puesto en el corazón de la persona. No es un decir no, sino decir sí y ser consecuente con tal afirmación. Decir no, no significa el renunciar a ser persona sino ponerse en una perspectiva totalmente renovada. No destruye, completa. No apaga, da luz más intensa. Al decir que no a esto o a lo otro estamos diciendo sí a la totalidad de la vida que Dios ha soñado para nosotros. No sólo somos individuos, somos hijos de Dios, herederos del cielo. Jesús sigue camino de Jerusalén. Es en este camino donde el Maestro presenta sus exigencias para aquellos que quieren ser sus discípulos. Quien quiera seguirme tome su cruz hasta la cumbre.
(Guía Litúrgica)
“Que la gracia y la paz de Dios Padre y de Jesucristo, el Señor y la fuerza del Espíritu Santo inunden la vida de cada uno de nosotros”✍