LA PALABRA CADA DÍA
XXIII Semana Tiempo Ordinario
“Quitar la paja del ojo ajeno”
Viernes, 12 de septiembre del 2025
Color: VERDE o BLANCO
Primera lectura: Tim 1,1-2.12-14
Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a Timoteo
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios nuestro salvador y de Jesucristo nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un violento. Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. Dios derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano.
Palabra de Dios
O bien del común de Santa María Virgen
Salmo Responsorial: 15,1-2a.5.7-8.11
R/. Tú eres, Señor, mi heredad
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» El Señor es el lote de mi heredad y mi cáliz; mi suerte está en tu mano. R/.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R/.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R/.
Evangelio: Lc 6,39-42
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
En aquel tiempo, ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».
Palabra del Señor
“Quitar la paja del ojo ajeno”
La palabra “hipocresía” viene del griego antiguo y significa, literalmente, representar un papel, ocultar la verdadera intención detrás de una apariencia. Jesús es claro al advertir contra esa tentación tan humana de señalar la falta ajena sin mirar primero lo que llevamos dentro. Invita a revisar nuestras actitudes antes de querer “quitar la paja del ojo ajeno” y a cultivar la humildad que reconoce sus propias fragilidades. Solo quien se atreve a mirar de frente su corazón podrá ofrecer ayuda sincera a los demás.
El Evangelio pide coherencia: que no haya doblez en nuestras palabras y actos, que lo que confesamos con los labios se traduzca en vida, en misericordia y en gestos concretos de bondad. La autenticidad evangelizadora no se mide por la perfección, sino por el esfuerzo real –y a menudo humilde– de dejarse transformar cada día por el amor de Cristo. Reconocer nuestra necesidad de conversión cotidiana abre la puerta a la compasión hacia el otro y al verdadero deseo de ayudar y servir, no desde la superioridad, sino desde el encuentro fraterno.
Pablo es ejemplo de quien ha vivido desde la gratitud: se sabe salvado, perdonado y sostenido por la misericordia del Señor. Habla de la fe y el amor que vienen de Cristo, y anima a perseverar, confiando en la abundancia de la gracia aún en medio de la debilidad personal. Este testimonio honesto enseña que nadie está llamado a fingir perfección, sino a caminar con sinceridad, apoyándose en Dios y ofreciendo a los demás esa misma paciencia y ternura que experimentamos de Él.
La bella palabra “heredad” resuena como promesa y alegría profunda. No es solo un bien material, sino el conocimiento agradecido de que Dios mismo es nuestro mayor tesoro, nuestro refugio seguro y fundamento de esperanza. Vivir sabiendo que Él es nuestra heredad es vivir libres: ya no necesitamos máscaras ni comparaciones, porque en Él encontramos identidad, dignidad y sentido.
Hoy el llamado es a dejar de vivir en la superficie y atrevernos a mirar con transparencia la vida. ¿Cuándo fue la última vez que pediste disculpas o reconociste un error con sinceridad? ¿Qué comportamientos necesitas revisar para vivir con más coherencia y libertad? Permite que el Señor te ayude a quitar las propias vendas, para ser luz y guía auténtica para quienes te rodean.
Que este día, en el mes de la Biblia, abramos el corazón a una fe más genuina, donde la heredad del Señor sea fuerza para purificar nuestras intenciones y convertirnos en testigos creíbles de su amor. No dejes pasar la oportunidad: comienza hoy, con gestos sencillos, a caminar hacia una vida más íntegra y misericordiosa.
(Guía Litúrgica)