X

“¿Qué quieres que haga por ti?” (Lc 18, 35-43).

LA PALABRA DIARIA

Martes, XXXIII Semana. Tiempo ordinario

Color: VERDE O BLANCO

16 de noviembre de 2021

Feria o Memoria Libre: Santa Margarita de Escocia o Santa Gertrudis, Virgen

Primera lectura: II Mac 6, 18-31
Lectura del Segundo Libro de los Macabeos
En aquellos días, Eleazar era uno de los principales maestros de la ley, hombre de edad avanzada y semblante muy digno. Le abrían la boca a la fuerza, para que comiera carne de cerdo. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida.
Algunos de los encargados, viejos amigos de Eleazar, movidos por una compasión ilegítima, lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida, preparada por él mismo, y que la comiera haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenado por el rey, para que así se librara de la muerte y, dada su antigua amistad, lo tratasen con consideración.
Pero él, adoptando una actitud cortés, digna de sus años, de su noble ancianidad, de canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo digna de la ley santa dada por Dios, respondió sin cortarse, diciendo en seguida: « ¡Envíenme al sepulcro! . No es digno de mi edad ese engaño. Van a creer los jóvenes que Eleazar a los noventa años ha apostatado, y si miento por un poco de vida que me queda se
van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso sería manchar e infamar mi vejez. Y aunque de momento me librase del castigo de los hombres, no me libraría de la mano del Omnipotente, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar una muerte noble y voluntaria, por amor a nuestra santa y venerable ley. »
Dicho esto se fue en seguida al suplicio. Los que le llevaban, considerando insensatas las palabras que acababa de pronunciar, cambiaron en dureza su actitud benévola de poco antes. Pero él, a punto de morir a causa de los golpes, dijo entre suspiros: «Bien sabe el Señor, dueño de la ciencia santa, que, pudiendo librarme de la muerte, aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelación, y que en mi alma los sufro con gusto por temor de él. »
De esta manera terminó su vida, dejando no sólo a los jóvenes, sino también a toda la nación, un ejemplo memorable de heroísmo y de virtud.
Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 3,2-3.4-5.6-7
R/. El Señor me sostiene

Señor, cuántos son mis enemigos, cuántos se levantan contra mí; cuántos dicen de mí: «Ya no le protege Dios». R/.
Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza. Si grito invocando al Señor, él me escucha desde su monte santo. R/.
Puedo acostarme y dormir y despertar: el Señor me sostiene. No temeré al pueblo innumerable que acampa a mi alrededor. R/.

Evangelio: Lc 19, 1-10
Lectura de santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa».
Él bajó en seguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».
Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más».
Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Palabra del Señor


“Hoy tengo que alojarme en tu casa” (Lc 19, 1-10)

Hoy las lecturas hacen referencia a dos personajes memorables y dignos de imitar. Aunque de épocas distintas y circunstancias de vidas diferentes, ambos dan prueba suficiente de lo que hace Dios en nuestras vidas cuando hemos tenido un encuentro personal con Él.
La historia de Eleazar, hombre de edad avanzada y de aspecto muy digno, y maestro de la ley, supo mantenerse firme ante las insinuaciones de engaño y ante las amenazas para que violara la ley que él mismo enseñaba. Soportó valientemente los tormentos, enfrentando honrosamente la muerte.
Da mucha pena cuando vemos o sabemos de personas de edad que no han sabido permanecer firmes a sus principios, y se dejan enredar por ofertas “atractivas” que lo único que les ayuda es engrosar su cuenta de banco, o por una falda alegre que pone en juego la estabilidad de su matrimonio.
Pero, por otro lado, también llama la atención la figura de Zaqueo, bajo de estatura, no podía ver a Jesús y se sube en un árbol. Zaqueo busca a Jesús, que al pasar lo ve y lo manda a bajar diciéndole: “Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa”
Esta iniciativa de Jesús cambia la vida de Zaqueo y como resultado de ese encuentro experimentó una verdadera transformación manifestada en su cambio de actitud, dejando atrás el hombre viejo para dar paso al que se deja guiar por el Espíritu Santo. La salvación de Zaqueo y su familia entró a la casa en el mismo momento en que Jesús lo hizo por iniciativa propia.
Sólo así se entiende la actitud de Eleazar y Zaqueo: bajo la influencia del Espíritu Santo. Si lo vemos con criterios humanos pudiéramos decir que estaban “locos”. Uno que perdió su vida sencillamente por no querer actuar contrario a la ley que enseñaba, y el otro que entregó la mitad de sus bienes a los pobres. Así pasa en ocasiones, cuando nos vemos tentados a aceptar tal o cual negocio que nos parece lucrativo, pero que involucra dinero mal habido o en que tenemos que desprendernos de algo que necesitemos para darlo a otro.
Que el ejemplo de estos dos hombres sea el estímulo para saber decir “no” en momentos de tentación para que se haga vida en nosotros lo que nos refiere la última parte de la primera lectura de hoy: “Así terminó su vida, dejando, no sólo a los jóvenes, sino a toda la nación, un ejemplo memorable de heroísmo y virtud”.
¡Qué de nosotros se diga lo mismo al final de nuestros días porque hemos sabido amar a nuestra FAMILIA y honrar a nuestro padre y a nuestra madre! ¡Amén!

(Guía mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

Categorías: Internacionales
Melvin Mix:
X

Headline

You can control the ways in which we improve and personalize your experience. Please choose whether you wish to allow the following:

Privacy Settings