¿Por qué lo mató?
Los papeles recientemente desclasificados en los Estados Unidos sobre el asesinato del presidente Kennedy han dejado al descubierto, también en nuestro país, aspectos relacionados con el asesinato del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.
Dichos documentos dejan claro que su muerte fue parte de un complot con ramificaciones locales e internacionales, liderado por la CIA. Pero en el plano local, surge un nombre y un hombre cuya decisión y arrojo fueron, sin lugar a dudas, determinantes en la muerte de Trujillo: Antonio de la Maza.
No fue el ideólogo ni el cabecilla principal, pero en los hechos asumió la mayor decisión y el mayor arrojo para lograr el objetivo de los conspiradores: matar al dictador.
De ahí surge la pregunta: ¿qué llevó a Antonio de la Maza a pasar de ser un aliado fundamental de Trujillo y su dictadura, a convertirse en la pieza clave de su muerte y de la posterior caída del régimen?
Por qué Antonio de la Maza mató a Trujillo?
Rafael Leónidas Trujillo y Antonio de la Maza fueron, en algún momento, cercanos. Trujillo le llevaba 20 años de edad, pero eso no impidió que tuvieran una relación de colaboración e incluso de aparente amistad. Antonio provenía de una familia influyente de Santiago, y durante años ocupó posiciones dentro del sistema trujillista.
Sin embargo, el 30 de mayo de 1961, fue uno de los hombres que disparó contra el dictador.
¿Qué ocurrió en ese trayecto? ¿Qué convirtió a un aliado en verdugo?
Algunos apuntan al asesinato de su hermano, Octavio de la Maza, quien fue acusado falsamente de participar en la muerte de Jesús de Galindez y posteriormente asesinado bajo tortura, aunque oficialmente se dijo que se suicidó, cosa que Antonio nunca creyó. ¿Fue ese el punto de quiebre?
Otros sostienen que Antonio ya venía decepcionado por el rumbo que tomaba el régimen. ¿Fue una acumulación de agravios? ¿Una transformación personal? ¿Un despertar de conciencia?
¿Fue odio? ¿Fue venganza? ¿O fue amor a la patria?
La historia aún deja espacio para la duda. Lo cierto es que Antonio de la Maza pasó de la cercanía al disparo final. Y ese giro sigue siendo uno de los momentos más intensos y complejos de nuestra historia reciente.
Diga usted, aunque la historia tiene la palabra final.