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“Pablo, de perseguidor a perseguido”.

LA PALABRA CADA DÍA

V Semana de PASCUA

“Pablo, de perseguidor a perseguido”

Color: BLANCO

Lunes, 16 de mayo del 2022

Primera Lectura: Hc 14, 5-17
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles

En aquellos tiempos, al producirse en Iconio conatos de parte de los gentiles y de los judíos, a sabiendas de las autoridades, empezaron a moverse con intención de maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé; ellos se dieron cuenta de la situación y se escaparon a Licaonia, a las ciudades de Listra y Derbe y alrededores, donde predicaron el Evangelio.

Había en Listra un hombre lisiado y cojo de nacimiento, que nunca había podido andar y estaba siempre sentado. Escuchaba las palabras de Pablo, y Pablo, viendo que tenía una fe capaz de curarlo, le gritó, mirándolo: «Levántate, ponte derecho.» El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia: «Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos.» A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros adornados don guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al darse cuenta los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando: «Hombres, ¿qué hacen? Nosotros somos mortales igual que ustedes; les predicamos el Evangelio, para que dejen los dioses falsos y se conviertan al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen. En el pasado, dejó que cada pueblo siguiera su camino; aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandando la lluvia y las cosechas a su tiempo, dándoles comida y alegría en abundancia.»
Con estas palabras disuadieron al gentío, aunque a duras penas, de que les ofrecieran sacrificio.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 113 B,1-2.3-4.15-16
R/. No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria

No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad. ¿Por qué han de decir las naciones: «Dónde está su Dios»? R/.
Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas. R/.
Benditos sean del Señor, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres. R/.

Evangelio: Jn 14, 21-26
Lectura del Santo Evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me mostraré a él.»
Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te muestres a nosotros y no al mundo?» Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía sino del Padre que me envió.
Les he hablado de esto ahora que estoy a su lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien se lo enseñe todo y les vaya recordando todo lo que les he dicho».

Palabra del Señor


“Pablo, de perseguidor a perseguido”

Para ponernos en contexto, vayamos al capítulo 13 de Hechos de los Apóstoles, donde Pablo y Bernabé, después de ayunos y oraciones con imposición de manos de parte de la comunidad, fueron apartados por el Espíritu Santo para el primer viaje misionero. Pablo y Bernabé parten de la ciudad de Antioquía de Siria, de la iglesia del mismo nombre que era la iglesia madre de Pablo.
Pablo y Bernabé recorren más de 649 kilómetros, recorriendo la isla de Chipre, la Bahía de Atalía hasta la ciudad de Perge (caminando por lugares con temperaturas muy bajas en invierno y muy calurosas en la primavera), lugares de montañas inhóspitos. Llegando a Antioquía de Pisidia, aquí Pablo predica reclamando a los judíos su rechazo por el evangelio de Jesús y entonces se dirige a los gentiles. Desde este momento la misión de Pablo se convierte en universal (para judíos y gentiles) para todos nosotros sin importar raza, color de piel, para ricos y pobres.
Muchas veces somos llamados dentro de la iglesia y en nuestras comunidades como cristianos para desempeñar una labor, como lectores, catequistas, misioneros, y pensamos que somos llamados por el hombre (sacerdotes, coordinadores de comunidades y catequistas); este llamado es hecho por el Señor a través de las oraciones como el caso del llamado de Pablo y Bernabé. Cuando somos llamados a servir siempre creemos que el servicio al que fuimos llamados es el más difícil, pero el Espíritu Santo nos capacita y nos da la fuerza para el éxito de nuestra misión. Oremos para saber qué el Señor quiere de nosotros o en qué servicio nos quiere.
Si nos sentimos amados por Dios debemos cumplir los mandamientos, nuestro amor al Señor debemos manifestarlo amando a nuestro prójimo, pero ¿quién es nuestro prójimo? Mi vecino, los compañeros de trabajo, los más vulnerables de nuestra sociedad, los ancianos, huérfanos, enfermos, la viuda, los desempleados. Cuando Dios está en nuestros corazones no es difícil cumplir con los mandamientos, porque es algo que llevo en mi interior que me hace amar, esa fuerza interior no es más que el Espíritu Santo. ¿Nos sentimos amados por Dios? Si nos sentimos amados, ¿cómo manifestamos ese amor en los momentos de dificultad y en los momentos de alegría? Pidamos en oración que el Espíritu Santo nos permita caminar por la vida con alegría no importando la situación que estemos pasando.

(Guía Mensual)

“Anuncien a todos la alegría del Resucitado. Aleluya, aleluya” ✍

Categorías: Internacionales
Melvin Mix:
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