LA PALABRA CADA DÍA
Solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de la República Dominicana
“Amar, servir, perdonar, construir comunidad”
Miércoles, 24 de septiembre del 2025
Color: BLANCO
Primera Lectura: Jdt 13,14.17-20
Lectura del Libro de Judit
En aquellos días, Judit, alzando la voz, dijo:
–«¡Alaben a Dios, alaben a Dios! Alábenlo, porque no ha retirado su misericordia de la casa de Israel, porque esta noche ha derrotado a nuestros enemigos por mi mano». La gente, llena de asombro, se postró en adoración a Dios y estalló en un clamor unánime:
–«Bendito seas, Dios nuestro, que has humillado hoy a los enemigos de nuestro pueblo».. Ozías dijo a Judit: –«Hija, que el Dios altísimo te bendiga entre todas las mujeres de la tierra. Alabado sea el Señor, el Dios que creó el cielo y la tierra y que te ha guiado hasta cortar la cabeza al jefe de nuestros enemigos. Tu esperanza permanecerá en el corazón de los hombres que recuerdan el poder de Dios por siempre. Que Dios te engrandezca siempre y te dé felicidad, porque has arriesgado tu vida al ver la humillación de nuestro pueblo. Has evitado nuestra ruina y te has portado rectamente ante nuestro Dios».
Toda la gente respondió: –«¡Amén, amén!».
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 125,1-5
R/. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. R/.
Hasta los gentiles decían: El Señor ha estado grande con ellos. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R/.
Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R/.
Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas. R/.
Segunda Lectura: Gál 5,1.13-25
Lectura de la Carta de San Pablo a los Gálatas
Para ser libres nos libertó Cristo. Manténganse, pues, firmes y no se dejen oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud.
Porque, hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad; sólo que no tomen de esa libertad pretexto para la carne; antes, al contrario, sírvanse por amor los unos a los otros. Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si se muerden y se devoran mutuamente, ¡miren no vayan mutuamente a destruirse!
Por mi parte les digo: Si viven según el Espíritu, no darán satisfacción a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacen lo que quisieran. Pero, si son conducidos por el Espíritu, no están bajo la ley.
Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales les prevengo, como ya les previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu.
Palabra de Dios
Evangelio: Jn 2,1-11
Lectura del Santo Evangelio según San Juan
Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: “No tienen vino”.
Jesús le responde: “¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.”
Dice su madre a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga”.
Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús:
“Llenen las tinajas de agua”.
Y las llenaron hasta arriba. “Sáquenlo ahora, les dice, y llévenlo al maestresala.”
Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice:
“Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora”.
Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.
Palabra del Señor
“Amar, servir, perdonar, construir comunidad”
La Solemnidad de Nuestra Señora de las Mercedes es, para el pueblo dominicano, fuente de profunda esperanza y fortaleza. Desde el siglo XVI, María de las Mercedes ha caminado al lado de nuestra nación, escuchando las súplicas, acompañando los duelos y compartiendo las alegrías de nuestra tierra. Ser patrona significa ser madre protectora, intercesora fiel y modelo de confianza en Dios, alguien a quien acudimos en las pruebas y a quien agradecemos en los días de luz. Su manto, extendido sobre la isla, recuerda que ningún dominicano camina solo, que la misericordia y la libertad son don y tarea siempre renovada.
Las lecturas de este día dialogan con el corazón de nuestra historia y nuestra fe. Como en Caná, donde Jesús transforma el agua en vino por intercesión de María, el Señor introduce la novedad en nuestra vida personal y como pueblo. Cuando parece que se acaban las fuerzas, cuando la esperanza se agota, María se adelanta y nos anima: “Hagan lo que Él les diga”. Ella nos enseña a confiar, a no permanecer de brazos cruzados mientras esperamos el milagro, sino a preparar el corazón y la comunidad para recibir la abundancia que Cristo quiere regalar.
El Libro de Judit nos presenta el momento cumbre de la hazaña de esta valiente mujer. A pesar de la desesperación de su pueblo, confió plenamente en Dios y actuó con determinación para liberarlos. Este relato del Pueblo de Israel resuena en cada dominicano que ha conocido pruebas, exilio o dolor, y nos invita a mirar la historia con ojos de fe, contando con la presencia maternal de Nuestra Señora de las Mercedes como aliada en las luchas por la justicia y la libertad. El salmo nos anima: “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares”—quien confía y trabaja con perseverancia verá el fruto y la alegría.
En la vida cristiana ser libres implica vivir según el Espíritu: amar, servir, perdonar, construir comunidad donde reine la paz y la benignidad. No hay celebración auténtica sin conversión del corazón y sin apertura a la novedad del Evangelio. María es nuestra patrona porque nos inspira a seguir dando pasos valientes hacia la reconciliación, la solidaridad y el compromiso con los hermanos, especialmente con los más frágiles y necesitados.
Hoy, la voz de Nuestra Señora de las Mercedes se fortalece: confía, levántate, actúa con fe. Permite que su ejemplo de entrega te anime a transformar tu vida y tu entorno. Lleva misericordia, alegría y esperanza en cada gesto y palabra. Que bajo su amparo, República Dominicana siga creciendo en comunión y fraternidad, y que cada dominicano y dominicana pueda sembrar con lágrimas y cosechar entre cantares, seguro de que la Madre camina a nuestro lado y nos conduce siempre hacia Cristo, fuente de plenitud y de gozo verdadero.
(Guía Litúrgica)