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“Lo que Dios desea es nuestra confianza absoluta” (Mt 9,18-26)

LA PALABRA DIARIA

Lunes, XIV Semana del Tiempo Ordinario

Feria o Memoria Libre: San Antonio María Zaccaría, Presbítero

Color: VERDE o BLANCO

5 de julio de 2021

Primera lectura: Gn 28,10-22
Lectura del Libro del Génesis

En aquellos días, Jacob salió de Berseba en dirección a Harán. Casualmente llegó a un lugar y se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol. Cogió de allí mismo una piedra, se la colocó a guisa de almohada y se echó a dormir en aquel lugar. Y tuvo un sueño: Una escalinata apoyada en la tierra que con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
El Señor estaba en pie sobre ella y dijo: «Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado, te la daré a ti y a tu descendencia. Tu descendencia se multiplicará como el polvo de la tierra, y ocuparás el oriente y el occidente, el norte y el sur; y todas las naciones del mundo se llamarán benditas por causa tuya y de tu descendencia. Yo estoy contigo; yo te guardaré dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido.»
Cuando Jacob despertó, dijo: «Realmente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía.» Y, sobrecogido, añadió: «Qué terrible es este lugar; no es sino la casa de Dios y la puerta del cielo.»
Jacob se levantó de madrugada, tomó la piedra que le había servido de almohada, la levantó como estela y derramó aceite por encima. Y llamó a aquel lugar «Casa de Dios»; antes la ciudad se llamaba Luz.
Jacob hizo un voto, diciendo: «Si Dios está conmigo y me guarda en el camino que estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra que he levantado como estela será una casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo.»

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 90,1-2.3-4.14-15ab
R/. Dios mío, confío en ti
Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti.» R/.
Él te librará de la red del cazador, de la peste funesta. Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas te refugiarás. R/.
«Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación.» R/.

Evangelio: Mt 9,18-26
Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.» Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor


“Lo que Dios desea es nuestra confianza absoluta” (9,18-26)

En el libro del Éxodo hoy se presenta a Jacob como continuador de la herencia de Abrahán e Isaac. A la vez, se hace real la promesa de Dios ante el pueblo mediante su entrega y colaboración en la historia de salvación. A pesar de los pecados del pueblo, de las renuncias constantes al seguimiento y de toda incredulidad del pueblo ante el llamado de Dios, Él sigue actuando y diciendo al pueblo “yo estoy contigo; yo te guardaré dondequiera que vayas, y te volveré a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido”. Nuestro Dios es constante en el amor, fiel a su alianza y cumplidor de todas sus promesas para el bien de todos los que le aman y confían.
Esta alianza la podemos encontrar en el Evangelio de Mateo en una narración de dos milagros. Hoy aparece la fe de dos personas: una mujer que ha sufrido “flujos de sangre desde hacía doce años” y un padre desesperado que pide a Jesús que su hija, recién fallecida, sea devuelta a la vida. Las promesas de vida, de herencia, de victoria y de alianza siguen vivas desde lo antiguo. El mensaje siempre activo y actual toma vida en la fe de dos diferentes personas. Con solo tocar el borde del manto la mujer queda sanada. Con la solicitud esperanzadora de un padre, quien entrega toda el alma y con todo el ser, la niña queda restaurada a la vida.
Hoy Dios desea que tu fe en Él sea el motor para lograr la sanación de tu mente, tu corazón y de tu cuerpo, lo que Dios desea es nuestra confianza absoluta. Una confianza que nos conduzca a una fe profunda capaz de gritar sin miedo “Dios mío, confío en ti”. Esa mujer y ese padre nos allanan el camino para que comprendamos que la fe inicia con la confianza que Dios desea que tengamos hacia el pueblo de Dios y hacia Él. Una fe capaz de movernos confiadamente hacia el mensaje que nos recuerda todos los días que “si Dios está conmigo y me guarda en el camino que estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios”. Dios camina con nosotros, nos guía hacia el camino de la compasión, de la justicia y del amor. Nos toca a nosotros creerle y entregarnos con fe absoluta confiando que ni la muerte ni el sufrimiento tendrán la última palabra. Empecemos, pues, a salir al encuentro diario con el Dios que es nuestro refugio y alcázar y confiemos absolutamente en su plan salvífico.

(Guía Mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

Categorías: Internacionales
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