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“La salvación es ofrecida a toda la humanidad” (Mc 7, 31-37)

LA PALABRA DEL DOMINGO

XXIII Domingo. Tiempo Ordinario. Ciclo B

Color: VERDE

5 de septiembre de 2021

Primera Lectura: Is 35, 4-7a
Lectura del Libro de Isaias

Digan a los cobardes de corazón: «Sean fuertes, no teman. Miren a su Dios que trae el desquite, viene en persona, resarcirá y los salvará.» Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán. Saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa, el páramo será un estanque, lo reseco un manantial.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial:145,7.8-9.9bc-10
R/. “Alaba, alma mía, al Señor”

Alaba, alma mía, al Señor. Que mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/.
El Señor libera a los cautivos. El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. R/.
El Señor sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.

Segunda Lectura: St 2, 1-5
Lectura de la Carta del Apóstol Santiago

Hermanos: No junten la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas. Por ejemplo: llegan dos hombres a la reunión litúrgica. Uno va bien vestido y hasta con anillos en los dedos; el otro es un pobre andrajoso. Ven al bien vestido y le dicen: «Por favor, siéntate aquí, en el puesto reservado.» Al otro, en cambio: «Estate ahí de pie o siéntate en el suelo.» Si hacen eso, ¿no son inconsecuentes y juzgan con criterios malos?
Queridos hermanos, escuchen: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que le aman?

Palabra de Dios

Evangelio: Mc 7, 31-37
Lectura Del Santo Evangelio Según San Marcos

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete.»
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor


“La salvación es ofrecida a toda la humanidad” (Mc 7, 31-37)

En la primera lectura del Profeta Isaías, que forma parte de un himno de restauración del Pueblo de Israel, hay la acentuación de la alegría, porque el Señor viene para salvar al pueblo. Por eso las afirmaciones de que se iluminarán los ojos de los ciegos y se abrirán los oídos de los sordos. El cojo saltará como un venado y la lengua del mudo cantará. Son hechos insólitos que ponen de manifiesto la salvación de Dios.
En la segunda lectura, Santiago nos hace ver que si tenemos fe en Jesucristo, no podemos tener favoritismos, pues justamente Dios ha elegido a los pobres de este mundo para hacerlos herederos de su reino. La práctica de hacer distinción entre las personas es inaceptable entre las personas creyentes, porque supone ir en contra del mandamiento fundamental de amar al prójimo. Santiago nos hace ver que el criterio último para medir, valorar y examinar la conducta cristiana será siempre la compasión y la misericordia.
En el Evangelio, Marcos retoma desde otra perspectiva los aspectos fundamentales de las lecturas anteriores: Jesús hace oír a los sordos y hablar a los mudos. Con la acción que Jesús escenifica en la Decápolis, nos hace ver el advenimiento de los tiempos mesiánicos en su persona. Las situaciones de los oídos y del toque de la lengua con la saliva nos remiten a experiencias pasadas en el pueblo de Israel: “Aquí está el dedo de Dios” (Ex 8,15) y “Abriste mis oídos” (Sal 40,7) y la saliva, pues ya sabemos que en la creencia del pueblo de Israel la misma tenía un poder curativo.
Cuando Jesús sana al sordomudo nos indica que la salvación es ofrecida a toda la humanidad y mediante ese gesto curativo a un pagano, que tiene las limitaciones para escuchar y alabar a Dios, nos dice que la salvación trasciende los límites del pueblo de Israel. Debemos de preguntarnos si contribuimos a ese gesto liberador de Jesús con todos los hermanos y las hermanas que nos rodean. Muchas veces cerramos la iglesia a nuestro grupo apostólico, a nuestras creencias y familias religiosas e impedimos que los demás se abran a la acción liberadora de Jesús.

(Guía Mensual)

“Que el Dios de la Vida te colme con su alegría y con su paz y te conceda la salud” ✍

Categorías: Internacionales
Melvin Mix:
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