La agricultura en el país tiene potencial para convertirse en un pilar a un más fuerte de la economía. Pero para lograr esto se debe ir más allá de hacer lo básico bien hecho.
la modernización del campo exige planes de manejo avanzados con tecnología aplicada para garantizar alta productividad y calidad-
Debemos transformar el manejo de suelos, mejorar el suministro de agua con riego tecnificado y mecanizar labores, pero el verdadero reto está en el factor humano.
El mayor desafío de la agroindustria nacional es la capacitación del capital humano en toda la cadena productiva.
Jornaleros, capataces y agrónomos de campo deben recibir formación técnica de calidad, alineada con planes de manejo específicos según cada región y cultivo estratégico.
Para ello, es imprescindible una alianza entre universidades, instituciones gubernamentales y el sector privado, con un programa de capacitación bien diseñado y ejecutado por el Infotep y otras entidades.
Además, la mejora en las condiciones laborales es clave. Sin salarios atractivos y competitivos, no lograremos retener talento en el sector, lo que podría obligarnos a importar trabajadores especializados de países con experiencia en producción agroindustrial.
La falta de personal capacitado pone en riesgo nuestra capacidad de producción y exportación, convirtiéndose en una crisis inminente si no se toman medidas urgentes.
El futuro agrícola del país depende de la inversión en conocimiento y profesionalización del sector. La transformación agroindustrial y agroexportadora no será posible sin un equipo humano altamente calificado, comprometido y bien remunerado.
No podemos esperar grandes cambios haciendo lo mismo de siempre. –
Cortesía del Consorcio de Productores Agrícolas Sostenible de San Juan. –