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“Jesús es el regalo enviado por el Padre para darnos vida en abundancia” (Jn 6, 44-51)

LA PALABRA DIARIA

Jueves, III Semana de PASCUA

Color: BLANCO

22 de abril de 2021

Primera Lectura: Hc 8,26-40
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles

En aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo: «Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto».
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candace, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y pégate a la carroza». Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó: «¿Entiendes lo que estás leyendo?». Contestó: «Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este: «Como cordero fue llevado al matadero, como oveja muda ante el esquilador, así no abre su boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá contar su descendencia? Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».
El eunuco preguntó a Felipe: «Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría.
Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 65,8-9.16-17.20
R/. Aclama al Señor, tierra entera
Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan resonar sus alabanzas, porque él nos ha devuelto la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies. R/.
Fieles de Dios, vengan a escuchar, les contaré lo que ha hecho conmigo: a él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua. R/.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. R/.

Evangelio: Jn 6,44-51
Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que viene de Dios: ése ha visto al Padre. Se lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para vida del mundo».

Palabra del Señor


“Jesús es el regalo enviado por el Padre para darnos vida en abundancia” (Jn 6, 44-51)

El relato que leemos este día en los Hechos de los Apóstoles nos muestra un ejemplo de lo que debe ser una verdadera catequesis bautismal y, a través del diácono Felipe, el modelo del buen evangelizador. Me gustaría subrayar de éste los siguientes rasgos: La disposición interior del hombre que va en la carroza, el acercamiento de Felipe, que en este caso es un catequista que orienta al que lee el texto de Isaías y finalmente, que antes de echar el agua Felipe instruya, prepare a aquel hombre. También nosotros debemos aprender de este texto. No puedo pretender que se me administre un sacramento sin antes recibir una enseñanza e ir más consciente a la celebración.
Que el ejemplo de Felipe sea para cada uno de nosotros un estímulo para recrear nuestro estilo misionero en el anuncio del Evangelio.
"Ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere”. Acabamos de ver que el Señor reconoció la dificultad que aquellos judíos tenían para creer que él era el pan de vida. Sin duda, la frase empleada por el Señor tiene mucha fuerza, y nos hace comprender el deseo ardiente que Dios tiene: que muchos le conozcan y sean salvos.

¿Cómo es llevada a cabo esta "atracción" por parte del Padre? Debemos aclarar que no se trata de "traer a Cristo" a una persona en contra de su voluntad, que el Padre no sólo atrae a algunas personas escogidas, puesto que en toda la Escritura queda claro su deseo de enseñar a "todos" los hombres. La lectura y la enseñanza de la Palabra son el medio fundamental por el que el Padre atrae las personas a Cristo.
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Hemos visto el discurso del “pan de vida” (Juan 6,22-59) que nos habla de quién es Jesús, a través de la imagen del pan. Así como el pan es nuestro alimento básico, también Jesús es el que hace posible nuestra vida espiritual. El pan es también un don de Dios, aunque lo tenemos que ganar con esfuerzo, y así lo recordamos cuando bendecimos la mesa; asimismo, Jesús es el regalo enviado por el Padre para darnos vida en abundancia.

En este tiempo pascual, celebramos que en Cristo está la Vida. Ojalá podamos buscar en Él, en sus gestos, palabras, sentimientos y estilo de vida nuestro alimento cotidiano.

(Guía Mensual)

“Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”✍

Categorías: Internacionales
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