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“Hoy, a través de Jesús, se nos regala la salvación” (Mt 9, 1-8)

LA PALABRA DIRIA

Color: VERDE

1 de julio de 2021

Primera lectura: Gn 22,1-19
Lectura del libro del Génesis

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán llamándole: «¡Abrahán!». Él respondió: «Aquí me tienes.» Dios le dijo: «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré.»
Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos. Y Abrahán dijo a sus criados: «Quédense aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con ustedes.»
Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a Abrahán, su padre: «Padre.» Él respondió: «Aquí estoy, hijo mío.»
El muchacho dijo: «Tenemos fuego y leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?» Abrahán contestó: «Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío.» Y siguieron caminando juntos.
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: «¡Abrahán, Abrahán!» Él contestó: «Aquí me tienes.» El ángel le ordenó: «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.»
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en una maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. Abrahán llamó a aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «El monte del Señor ve.»
El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»
Abrahán volvió a sus criados, y juntos se pusieron en camino hacia Berseba. Abrahán se quedó a vivir en Berseba.

Palabra de Dios

Salmo Responsorial: 114,1-2.3-4.5-6.8-9
R/. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida
Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco. R/.
Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre del Señor: «Señor, salva mi vida.» R/.
El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo; el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas, me salvó. R/.
Arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida. R/.

Evangelio: Mt 9,1-8
Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados.» Algunos de los letrados se dijeron: «Éste blasfema.» Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados están perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Pues, para que vean que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados –dijo dirigiéndose al paralítico–: Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa.» Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

Palabra del Señor


“Hoy, a través de Jesús, se nos regala la salvación” (Mt 9, 1-8)

Dios es propulsor y defensor de la vida. Pero para que tengamos vida debemos saber discernir la voz del Dios de Jesús ante las voces de los dioses del mundo. Así como Abrahán, estamos llamados a ser modelos de fe ante las pruebas que la misma vida nos depara. La vida, vivida desde la fe, es buena y siempre se contrapone a todo lo que quita el respiro del Espíritu del bien. La fe, según el monje benedictino Laurence Freeman, “es la autopista al espíritu. Cada uno de nuestros actos de fe es un descubrir el laberinto del espíritu.”
Así también vivió Jesús desde su fe inquebrantable en su Padre. En su Padre pudo encontrarse consigo mismo y con los demás. Fue su fe y creencia en el proyecto del Reino que lo impulsaron a enfrentar las injusticias de la religión de su tiempo. Desde su fe ayudó a tantos a “levantarse y andar” por los caminos difíciles de la vida.
La fe nos fortalece para superar el pecado que nos paraliza y mata la vida. La certeza de la fe en Jesús nos vigoriza para tomar nuestras camillas, ponernos de pie y lanzarnos una vez más a la vida. Así como Abrahán y Jesús todos sufriremos. En algún momento nos veremos enfrentados a dilemas, tendremos que discernir entre las voces del mundo y la de nuestro Dios y posiblemente entre la vida y la muerte.
Hoy, a través de Jesús, se nos regala la salvación. Se nos obsequia la fuerza para sanarnos de mente y de cuerpo para que, movidos por la fe en Dios Padre, se nos perdonen tantos momentos de muerte, de pecado. Hoy y siempre somos, hermanos, cocreadores de vida y llamados a preservar todo cuanto el amor de Dios ha puesto en esta preciosa tierra. La vida, desde la concepción, es regalo del amor de Dios y todos somos herederos, como Abrahán, de esta tierra hermosa que “mana leche y miel”. ¡Sí a la VIDA!

(Guía Mensual)

“Que Dios llene de paz tu casa y te bendiga grandemente, Él que vive y ama por los siglos de los siglos. Amén” ✍

Categorías: Internacionales
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